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Solemnidad de la Inmaculada Concepción


La Orden de la Merced sigue expresando su alabanza a este privilegio de María en esa antífona para después de la meditación de cada día cuando dice: Tu Inmaculada Concepción, Virgen María, ha traído la alegría al mundo entero; de ti nació Cristo, sol de justicia, por quien hemos sido redimidos y salvados.

Cada 8 de diciembre la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. El dogma de fe según el cual la Madre de Jesús fue preservada del pecado desde el momento de su concepción. Es decir, desde el instante en que comenzó su vida humana.

La definición de la Inmaculada Concepción de María no fue algo repentino e improvisado. El Papa Pío IX, que gobernó la Iglesia entre los 1846 al 1878, hizo un camino de preparación y estudio. En efecto, el 1º de junio de 1848 instituyó una comisión de teólogos que estudiarán el tema a definir.

Luego, con fecha 2 de febrero de 1849, envió la encíclica Ubi primum al episcopado católico para consultar qué opinaba acerca de la posibilidad de definir el tema de la Inmaculada Concepción de María. De los 603 obispos consultados, 546 se declararon favorables a la definición dogmática de la Inmaculada Concepción.

El Papa Pío IX, una vez publicados los votos del episcopado, mandó que se prepararan diversos esquemas de definición posible, interviniendo finalmente decididamente el mismo Pontífice en la redacción final de la bula.

A mediados del siglo XIX, el Papa Pío IX, declaró con su bula “Ineffabilis Deus”:

“Que la doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."

 La Inmaculada y la Orden de la Merced.

La Orden de la Merced sigue expresando su alabanza a este privilegio de María en esa antífona para después de la meditación de cada día cuando dice: Tu Inmaculada Concepción, Virgen María, ha traído la alegría al mundo entero; de ti nació Cristo, sol de justicia, por quien hemos sido redimidos y salvados.

También ha sido tradicional la recitación de la antífona Tota pulcra es, María. Et mácula originalis non est in te. (Toda hermosa eres, María. Ninguna huella de pecado manchó tu ser). El espíritu mariano de la Orden es, posiblemente, uno de los elementos más abundantes en la espiritualidad mercedaria, particularmente sobresaliente es la convicción sobre la inmaculada concepción de María. Así se expresa: “El convencimiento, desde los días de Pedro Nolasco, de que la Orden de la Merced había sido fundada “en honor de la Virgen María”, hizo de los mercedarios defensores acérrimos de las gracias, privilegios y dones de la “dulce Madre y Fundadora”, como se puso de manifiesto en las seculares disputas sobre el privilegio de la Inmaculada Concepción de María”( La Orden de la Merced. Espíritu y Vida, p. 278).

No olvidemos esta rica tradición de nuestra Orden. Recordemos que la Orden celebró la fiesta de la Inmaculada Concepción desde sus mismos orígenes, con misa y oficio propios, los mismos que se usaban en la catedral de Barcelona donde se vivía esta fiesta ya en el siglo XII. La Merced ha vivido bajo esta convicción: María, en su misma concepción, ha sido inmune de toda mancha de pecado.

Son muchas las expresiones litúrgicas y devocionales, en las que la Orden expresó, sin duda alguna, que Dios preservó de toda mancha de pecado en su concepción misma a la Inmaculada Virgen María.

Sería largo referirse en detalle a los autores mercedarios que asumieron una actitud coherente en el plano especulativo y teológico con el sentir unánime de la Orden. Las nuevas generaciones mercedarias encuentran un grave escollo para penetrar en este rico patrimonio mariano, ya que muchas de estas obras están en latín o son de difícil acceso por escasas y sólo accesibles para expertos. Pero ahí están, como irrefutable testimonio de una Orden que siempre se ha sentido profundamente vinculada a María Santísima, a publicar sus privilegios y gracias.

Fieles a esta luminosa tradición mariana mercedaria, es que no podíamos silenciar el hecho de haber cumplido 162 años de la definición del Dogma de la Inmaculada Concepción de María precisamente en este 8 de diciembre de 2016. Renovemos nuestro amor y devoción a María Inmaculada, tratando de imitar su manera de seguir a Cristo y de acompañar las huellas de los desamparados de la tierra, ya que no se olvida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan hacia la casa del Padre.

                                                                    Fr. Carlos A. Espinoza Ibacache, O. de M.