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Ceremonia de votos simples y renovación de votos de seminaristas mercedarios


Sacerdotes mercedarios, familiares, amigos y delegaciones de laicos mercedarios de diversas comunidades de nuestro país, acompañaron a Carlos, Héctor y Oscar en la Eucaristía de este sábado.

Este sábado 7 de marzo se celebró en la Basílica de La Merced, la Eucaristía en la que los hermanos fray Oscar Salas Retamal y fray Héctor Sandoval Durán profesaron sus votos simples, ocasión en la que además fray Carlos Ortega renovó sus votos.

La celebración fue presidida por fray Ricardo Morales Galindo, superior provincial y concelebrada por fray Mario Salas, Maestro de estudiantes y fray Carlos A. Espinoza, consejero provincial, acompañados por sacerdotes mercedarios, familiares, amigos y delegaciones de laicos mercedarios de diversas comunidades de nuestro país.

Después de proclamado el Evangelio fray Oscar Salas y fray Héctor Sandoval, profesaron sus votos y posteriormente fueron revestidos por fray Guillermo Pineda y fray Carlos Anselmo Espinoza respectivamente.  Fray Carlos Ortega renovó posteriormente sus votos.

En su homilía el p. Ricardo reflexionó a partir del Evangelio de san Juan en el que se coloca como ejemplo el grano de trigo. Señaló que Cristo viene a ser para cada uno de nosotros una Buena Noticia, invitando a los presentes a preguntarse cómo actúa el Señor Jesús en la vida y en el mundo. El Evangelio, señaló,  “nos recuerda que el servicio al Señor lo entendemos desde que tomamos conciencia que hemos sido salvados, que hemos sido liberados. Quien se descubre liberado puede servir al Señor. Ese servicio no es más que seguimiento, es seguirlo a Él”. Lo que Héctor, Oscar y Carlos nos recuerdan, dijo el superior provincial, “es precisamente que quien se ha encontrado con el Señor Jesús y se ha reconocido salvado, no puede sino seguirlo, y ellos en particular como religiosos de La Merced”. Como mercedarios, prosiguió, “ustedes profesan el voto de redención que no es sino vivir la propia existencia como un don constante, permanente, como entrega a los demás, sin medida, sin mezquindades, sin quedarse nada para sí, todo para los demás, pues en ese esfuerzo nos damos enteros, en lo que somos y tenemos, incluso con la propia vida”, reflexionó.

Haciendo referencia al grano de trigo, el padre Ricardo, señaló que nos ayuda  a entender que “como religiosos y con nuestros votos, no estamos llamados a reconocimientos, cargos, poder o sentirnos mejores o superiores, muy por el contrario el grano de trigo hace su trabajo en silencio, cuando nadie lo ve, está enterrado, desde ahí se puede entender la fecundidad de este grano, pues la vida, en lo importante, se da sin luces y sin prensa, a esto quiere invitarlos el Señor, esto es de lo que ustedes quieren ser parte”.

Finalizando sus palabras invito a los hermanos a que no olvidar lo que profesan con estos cuatro votos, “la vida desde hoy no se entiende sino como entrega, como don, por los demás, ser un regalo para los demás. Que su vida sea siempre una vida volcada a los demás, siempre imitando al grano de trigo que, desde el  silencio, es capaz de dar vida y ser fecundo, que Dios, Nuestra Madre y la oración de todos los presentes en esta Basílica los ayude en sus santos deseos”, finalizó.

Concluída la celebración eucarística se vivió un compartir en los jardines de la Basílica, momento en que la comunidad mercedaria, amigos y familiares saludaron a los hermanos Héctor, Oscar y Carlos, felicitándolos y alentando su vocación religiosa.     

       


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