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Lunes: “Jesucristo fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen”. Meditaciones en días de prisa y cansancio.


Revivimos la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el Regreso del Señor al fin de los tiempos : Vino, Viene, Volverá. Compartimos reflexiones mercedarias para descargar y compartir en comunidad.

Vivimos días el Adviento con un sentido profundo de encuentro con el Señor. Adviento es un tiempo cuyo nombre (adventus) significa “venida”. Revivimos la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el Regreso del Señor al fin de los tiempos : Vino, Viene, Volverá.

Como toda la Iglesia Universal, los mercedarios vivimos este tiempo, esperanzados en la llegada de Cristo Jesús, el Mesías, el REDENTOR, quien de manera pobre y en la humildad de un pesebre en Belén, nos vino a manifestar la grandeza del Reino, aquel que esperamos, el mismo que Juan el Bautista anunció, preparando el camino al Señor, y que hoy nos invita a ser voces en medio del desierto.

Los invitamos a compartir este material y vivir estos días previos a la Nochebuena reflexionando en sus comunidades en torno al verdadero sentido de la Navidad.

 

Reflexiones Mercedarias en tiempo de Adviento

La reflexión para este Lunes 24: “Jesucristo fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen”.

       ¿Por qué el Verbo se hizo carne? ¿Por qué el Hijo Amado del Padre Eterno se hizo hombre en el ceno virginal de María?

       ¿Era necesario que así fuera? ¿No podía Dios omnipotente usar otra manera para redimir al hombre pecador?

       ¿Tan grave era la situación del hombre sometido al pecado y a la muerte? ¿Por qué tenía que humillarse tanto Dios abajando a su Hijo a la condición de esclavo?

                               Estas y otras preguntas pueden surgir cuando miramos el misterio del Nacimiento de Cristo, el Hijo de Dios. La Iglesia responde con cuatro razones que ahora recordamos:

1ª           Dios Padre envió a su Hijo Unigénito para salvarnos reconciliándonos con Dios mismo. “Nuestra naturaleza enferma pedía ser restaurada; decaída, ser elevada; muerta, ser resucitada” decía San Gregorio de Nisa. Lo que nos enferma, esclaviza y mata es el pecado, esa potencia del mal que está incrustada en las honduras de nuestro ser más profundo. Cristo viene a restaurar la imagen original de Dios en nosotros.

2ª           El Verbo Eterno del Padre tomó nuestra condición humana para que conociéramos el amor de Dios, nuestro Padre. En este nacimiento de Dios al modo humano descubrimos la expresión del gran amor con que Dios nos bendice. El Hijo viene a mostrarnos el rostro paternal del Padre. Es el amor humanado.

3ª           Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre para ser nuestro modelo de santidad. Él hace camino humano en todo semejante a nuestro camino pero sin el pecado, experiencia que define la santidad. Plenamente humano es una naturaleza íntegra, armónica, coherente, auténtica, liberada. En Jesús encontramos la imagen del hombre nuevo que todos queremos ser.

4ª           El Señor se hizo hombre para que nos hiciésemos partícipes de la naturaleza divina. Si el Hijo de Dios tomó nuestra condición humana y compartió hasta el extremo que es la muerte y una muerte de cruz, es para hacernos participantes de su divinidad entrando en diálogo con Dios, amándole y sirviéndole como hijos suyos.

                Escuchemos este día los relatos del nacimiento de Jesús. En forma sencilla y profunda nos dice lo mismo que hemos recordado del Catecismo de la Iglesia. Y compartamos la alegría que brota de este nacimiento de Dios entre nosotros. Con los ángeles y pastores, los seres celestiales y los humanos, proclamemos el himno del Gloria que resume los más hermosos sentimientos de los cristianos de todos los tiempos.

                ¡Feliz Navidad! ¿qué otra expresión resumida podría comunicar el más hondo sentido de este Nacimiento de Dios en nuestra tierra? Un niño ha nacido, un hijo se nos ha dado, proclama la Palabra de esta Noche Santa. Ese es el motivo de nuestro Adviento y de nuestra fiesta navideña.

 


Fanales

La celebración del nacimiento del Niño Dios convocaba a toda la comunidad colonial.  Con entusiasmo y sorpresa, con villancicos y flores, con ofrendas y productos del campo, el pueblo se reunía en torno al pesebre para recordar la navidad.  El Niño Jesús ocupaba el lugar central de los festejos que se desarrollaban en las iglesias, calles, plazas y en el seno de los hogares devotos.  Estas tallas del Niño Dios, producidas en los talleres artesanales de Quito del siglo XVIII, son también la expresión alegre de la fe.

Estos fanales se encuentran en el Museo de La Merced.

Galería de fotos de Fanales acá


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