Al llegar al umbral de un nuevo año, el tiempo parece detenerse por un instante. Miramos lo vivido, agradecemos lo recibido y, con humildad, nos asomamos al misterio de lo que vendrá. El Año Nuevo no es solo un cambio de calendario: es una invitación profunda a recomenzar, a dejarnos recrear por Dios y a renovar la esperanza que sostiene nuestra fe.
En un Mediterráneo marcado por el cautiverio y la confrontación entre religiones, los frailes mercedarios asumieron la redención de cautivos como una obra central de misericordia. Junto a trinitarios, alfaqueques y mercaderes, la Orden de la Merced destacó por su compromiso evangélico con la libertad, la dignidad humana y la salvación de los cautivos, consolidándose como un actor clave en las redes de rescate del mundo moderno.
Mercedarios, los frailes españoles que daban sus vidas para liberar esclavos
El subsidio enriquece los misterios tradicionales del Santo Rosario (gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos), incorporando una meditación y temática específica sobre los cristianos perseguidos y la esperanza cristiana, sin reemplazar ni alterar la estructura original de esta oración mariana.
