
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, ha pedido oraciones por los cristianos perseguidos en distintas partes del mundo y ha advertido de que muchos contemporáneos viven «como si Dios no existiera». El purpurado realizó estas consideraciones durante las celebraciones por el noveno centenario del traslado de las reliquias de santa Águeda a Catania, en Sicilia, en las que participó como legado pontificio de León XIV.
Parolin presidió el 16 de agosto una vigilia de oración en Aci Castello, lugar donde desembarcaron las reliquias antes de ser trasladadas a Catania en 1126, y al día siguiente celebró la Misa pontifical en la catedral de la ciudad. En sus intervenciones abordó la fidelidad cristiana ante las dificultades, el martirio y el testimonio de los creyentes en la vida cotidiana.
«Se vive como si Dios no existiera»
Durante la vigilia en Aci Castello, Parolin tomó como punto de partida el Salmo 1 para referirse a la necesidad de permanecer arraigados en Dios y a las formas en las que el hombre puede alejarse progresivamente de Él.
El secretario de Estado señaló que el mal «a menudo no llega con gestos clamorosos, sino a través de pequeños pasos» y de hábitos que modifican lentamente «nuestro corazón y nuestra manera de pensar».
«Así nos acostumbramos a vivir sin Dios, como si Dios no fuera necesario. Es la condición de muchos de nuestros contemporáneos. Ya no existe preocupación por negar a Dios, sino que se vive como si Dios no existiera», afirmó.
Según Parolin, esta actitud lleva a organizar la propia vida «como si Él no nos hubiera hablado, como si Él no hubiera venido a nuestro encuentro, como si Él no nos hubiera indicado el camino de la felicidad».
En contraste, presentó la Palabra de Dios como «una fuente» y sostuvo que «no es un límite a la libertad, sino el camino que conduce a la verdadera libertad».
Santa Águeda, una vida «arraigada» en Dios
El cardenal utilizó también la imagen bíblica del árbol plantado junto a corrientes de agua para explicar la fidelidad de santa Águeda.
«Quien pone sus raíces en el Señor puede atravesar incluso las pruebas más difíciles, pero no pierde la esperanza y continúa dando fruto», aseguró.
Parolin recordó que la fe no supone la ausencia de sufrimiento: «La fe no elimina las pruebas, sino que proporciona una presencia y una fuerza nuevas para atravesarlas».
La mártir siciliana, añadió, representa una vida «arraigada» en Dios que continúa produciendo «frutos de vida, frutos de esperanza, frutos de verdadera felicidad». Por ello, pidió a los fieles permanecer firmes y no dejarse arrastrar «por el viento de los miedos, las modas y las ilusiones».
Parolin pide rezar por los cristianos perseguidos
Al día siguiente, durante la Misa celebrada en Catania, el secretario de Estado se refirió expresamente a la persecución que sufren actualmente los cristianos en diferentes países.
«Recordemos y recemos en este momento por todos nuestros hermanos dispersos en las distintas partes del mundo que sufren persecución por el nombre del Señor y por su Evangelio», afirmó.
Parolin vinculó esta realidad con el testimonio de santa Águeda, martirizada en el siglo III durante las persecuciones contra los cristianos.
Su martirio, explicó, «no es ante todo el relato de una violencia sufrida, sino la manifestación de un amor que ninguna violencia logró apagar».
El cardenal señaló además que santa Águeda «no pertenece simplemente a la historia de Catania», sino que su testimonio conserva vigencia para los cristianos actuales. Su santidad, añadió, «no pertenece a los museos de la memoria», sino que continúa generando «fe, esperanza y caridad».
El «martirio cotidiano de la fidelidad»
Parolin distinguió entre el martirio de sangre y otra forma de testimonio cristiano que calificó de «martirio cotidiano de la fidelidad».
Entre sus ejemplos mencionó a los esposos que mantienen su compromiso en las dificultades, los padres que educan cristianamente a sus hijos, los jóvenes que no ceden ante «la cultura de la apariencia», los sacerdotes y consagrados que entregan su vida y los ancianos que ofrecen sus sufrimientos.
También se refirió a quienes, en las circunstancias ordinarias, «eligen cada día la justicia en lugar del compromiso, la verdad en lugar de la conveniencia y el perdón en lugar de la venganza».
El secretario de Estado relacionó este testimonio cotidiano con la llamada universal a la santidad formulada por el Concilio Vaticano II.
«No tengáis miedo»
Otro de los ejes de la homilía fue la exhortación bíblica «No tengáis miedo».
Parolin señaló que estas palabras «no son un simple estímulo psicológico, sino el fundamento mismo de nuestra vida cristiana». Cristo, explicó, no promete una existencia sin pruebas y tribulaciones, sino su presencia en medio de ellas.
El cardenal aplicó también este principio a la propia Iglesia, que, según afirmó, «no vive de su propia eficiencia» ni «se funda en las capacidades de sus miembros», sino «en la fidelidad del Señor que continúa obrando en la debilidad humana».
León XIV recuerda «la victoria de la gracia sobre la violencia»
León XIV había nombrado a Parolin legado pontificio para las celebraciones mediante una carta fechada el 20 de junio.
En ella, el Papa señaló que, en el martirio de santa Águeda, «ilustre ejemplo de fidelidad a Cristo y de amor hasta la plena entrega de sí», la comunidad eclesial contempla «la victoria de la gracia sobre la violencia, de la fe sobre el miedo y de la caridad sobre la muerte».
Las celebraciones conmemoran los 900 años del regreso de las reliquias de la santa a Catania. Tras haber sido trasladadas a Constantinopla en el siglo XI, regresaron a Sicilia y desembarcaron en Aci Castello antes de ser conducidas procesionalmente hasta Catania el 17 de agosto de 1126.
Fuente: Infovaticana
