
Hay personas cuya vida deja una huella profunda porque entendieron que los dones recibidos de Dios están llamados a convertirse en servicio para los demás. Nelson fue una de ellas.
Desde muy joven forjó su fe al alero de la querida y siempre fiel Comunidad de La Merced, lugar donde creció humana y espiritualmente, encontrando en la espiritualidad mercedaria el sello que marcó toda su existencia. Con legítimo orgullo solía decir: “Soy de corazón mercedario”, expresión que reflejaba no solo su amor por la Orden de la Merced y su entrañable devoción a Nuestra Madre Blanca de La Merced, sino también una forma de vivir el Evangelio desde la libertad, el servicio y la entrega.
Comprendió tempranamente que la vida cristiana no consiste en vivir para uno mismo, sino para Dios y para los hermanos. Esa convicción lo llevó a poner cada uno de sus talentos al servicio de la Iglesia.
En su comunidad parroquial creció participando activamente en la pastoral juvenil, en una generación que dio origen a importantes vocaciones y agentes pastorales comprometidos. Allí descubrió también que su vocación profesional como psicólogo podía transformarse en un verdadero ministerio de acompañamiento, ayudando a quienes experimentaban distintas formas de sufrimiento, fragilidad y búsqueda de sentido.
Su ejercicio profesional lo llevó a servir en diversos establecimientos educacionales católicos de nuestra Diócesis de San Felipe, donde acompañó a niños, jóvenes, familias, docentes y equipos educativos, dejando una profunda huella por su cercanía, capacidad de escucha, sensibilidad y permanente disposición para tender una mano a quien lo necesitara. Más tarde, asumió también importantes responsabilidades en el ámbito de la pastoral escolar, convencido de que educar también es evangelizar.
La música fue otro de los grandes regalos que Dios sembró en su vida. Muchos lo conocieron como uno de los impulsores y líderes del grupo Son D’ Esquina, donde compartió con pasión su talento artístico. Sin embargo, antes que los escenarios, su voz estuvo al servicio del Señor. Durante años animó celebraciones litúrgicas, estuvo presente la vida sacramental, integró coros, proclamó salmos y acompañó innumerables jornadas pastorales, retiros y encuentros juveniles.
Quienes compartieron con él la reciente Jornada Nacional de la Juventud en La Serena recordarán con emoción cómo, junto al grupo de jóvenes que acompañaba, hizo cantar y bailar a cientos de peregrinos, transmitiendo la alegría de una Iglesia joven que anuncia a Cristo también a través de la música.
Su vocación de servicio encontró también un espacio privilegiado en las comunicaciones. Movido por iniciativa propia, en el año 2023 dio vida al programa “Sintonízate con el Espíritu” en Radio Encuentro FM, buscando ofrecer una palabra de esperanza desde la fe y la psicología. Aunque por motivos laborales debió hacer una pausa, este año retomó con entusiasmo ese proyecto, reencontrándose con los auditores y poniendo nuevamente sus dones al servicio de la evangelización.
Cada martes llegaba a los estudios de la radio con la sencillez que lo caracterizaba. Sobre la mesa nunca faltaban su Biblia, una vela encendida y la imagen de su querida Virgen de La Merced. Desde allí ayudó a muchos auditores a descubrir que el Evangelio también ilumina las dificultades de la vida cotidiana, las relaciones humanas, la salud mental y el crecimiento espiritual.
Como Delegación Episcopal para las Comunicaciones, queremos expresar una gratitud especial por su permanente disponibilidad. Nelson siempre respondió con generosidad cuando fue necesario colaborar en las transmisiones y coberturas diocesanas. Su presencia en la Misa Crismal, en la Peregrinación Diocesana a Santa Teresa de Los Andes y en tantas otras celebraciones quedará grabada en la memoria de quienes compartimos con él el hermoso servicio de comunicar la vida de nuestra Iglesia.
Hoy, estas palabras nacen también desde el afecto. Porque más que despedir a un colaborador, despedimos a un hermano en la fe, a un servidor generoso cuya vida siempre fue hacer un verdadero testimonio el Evangelio.
Como Iglesia Diocesana damos gracias a Dios por el regalo de su existencia y por todo el bien que sembró en las personas que encontró en su camino. Su paso por nuestras comunidades, por nuestros colegios, por la pastoral, por la música, por la psicología y por las comunicaciones también se construye en la sencillez de quien entrega cada día sus talentos al servicio de los demás.
En este momento de dolor, expresamos nuestra cercanía y solidaridad a toda su familia, especialmente a sus hijas, sus padres y sus hermanas, asegurándoles nuestra oración permanente para que el Dios de toda consolación fortalezca sus corazones, les conceda paz en medio de la tristeza y los sostenga con la esperanza que nace de la Resurrección de Cristo.
Asimismo, informamos a la comunidad diocesana que, en la medida que se nos comunique los antecedentes correspondientes, daremos a conocer oportunamente los detalles del velatorio y de las exequias de nuestro hermano. Invitamos desde ya a toda la comunidad a acompañarlo con su oración, agradeciendo también las numerosas muestras de cariño, cercanía y afecto que han llegado para su familia en estas horas de profundo dolor.
“Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.” (Romanos 14,8).
Descansa en la paz de Cristo, querido Nelson. Gracias por enseñarnos, con tu vida, que la fe se hace servicio, que los talentos encuentran su plenitud cuando se ponen al servicio del Evangelio y que el amor de Dios puede anunciarse con una palabra, una canción, una escucha atenta o una mano tendida al hermano.
Como Obispado de San Felipe encomendamos tu alma al Padre misericordioso y damos gracias por el testimonio que dejaste entre nosotros. Confiamos en que la Virgen Blanca de La Merced, a quien amaste filialmente durante toda tu vida, salga ahora a tu encuentro y te conduzca de la mano hacia la casa del Padre, donde el dolor se transforma en alegría y la esperanza alcanza su plenitud.
“Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Que descanse en paz. Amén.”
Fuente: www.diocesisdesanfelipe.cl
