«La verdadera libertad también es interior»: fray Bastián Arredondo comparte su camino vocacional
Provincia Mercedaria
de Chile

«La verdadera libertad también es interior»: fray Bastián Arredondo comparte su camino vocacional

Viernes 12 de Junio, 2026

 
Tras recibir el diaconado en tránsito al sacerdocio, el religioso de la Orden de la Merced reflexiona sobre su vocación, el carisma redentor, su amor por Cristo, la presencia de María en su vida y los desafíos de la misión mercedaria en el mundo actual.

Con la emoción, la gratitud y la confianza de quien ha respondido al llamado de Dios, el hermano Bastián Arredondo recibió recientemente la ordenación diaconal en tránsito al sacerdocio, dando un nuevo paso en el camino de consagración que comenzó a recorrer desde su infancia.

Su historia está profundamente ligada a la Provincia Mercedaria de Chile. Desde sus primeros años en Quillota, pasando por su formación en el Colegio San Pedro Nolasco y su servicio en la Pastoral Juvenil Mercedaria, hasta llegar a este momento decisivo de su vida, Bastián reconoce una presencia constante de Dios que lo ha acompañado y guiado.

En conversación con nuestra Oficina de Comunicaciones, el nuevo diácono comparte recuerdos de su infancia, reflexiona sobre el significado de ser redentor en el mundo actual y ofrece su mirada sobre la misión de la Orden de la Merced en Chile, Angola y otros lugares donde la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio de la libertad.

 

Una llamada que comenzó en la infancia

Cuando recuerda los orígenes de su vocación, Bastián no habla de un acontecimiento puntual, sino de una presencia constante de Dios a lo largo de toda su vida.

Sus primeros recuerdos de fe se remontan a la infancia, acompañando a su madre a la iglesia Santo Domingo de Quillota. Allí aprendió a orar y descubrió una relación cercana con Dios, a quien sentía como alguien que escuchaba sus alegrías, inquietudes y agradecimientos.

Más adelante, el Colegio San Pedro Nolasco se convirtió en un espacio decisivo para el crecimiento de su vida espiritual. Participó en Infancia Misionera, fue monaguillo y se integró activamente a diversas experiencias pastorales.

Aunque la inquietud vocacional apareció de manera más consciente durante la adolescencia, asegura que siempre sintió con fuerza la llamada de Dios. Por eso, el gran desafío no fue descubrir la vocación, sino encontrar el coraje para responder.

«Más que preguntarme si Dios me llamaba o no, el desafío fue atreverme a responder que sí».

 

Ser redentor en el mundo actual

Para el nuevo diácono mercedario, el carisma de la redención conserva hoy toda su vigencia porque las cautividades siguen existiendo, aunque muchas veces adopten formas diferentes a las de otros tiempos.

A su juicio, ser redentor comienza por desarrollar una profunda sensibilidad frente al sufrimiento humano. Así como San Pedro Nolasco fue capaz de dejarse interpelar por el dolor de los cautivos de su época, hoy los mercedarios están llamados a reconocer las nuevas esclavitudes que afectan a las personas.

Menciona entre ellas las adicciones, la soledad, la ansiedad, la pérdida de sentido, las dependencias tecnológicas, la necesidad permanente de aprobación y las distintas formas de vacío interior que caracterizan a la sociedad contemporánea.

«Mientras existan personas cautivas seguirá existiendo la necesidad de hombres y mujeres dispuestos a acompañar y entregar la vida por la liberación de los demás».


 

Los jóvenes como maestros de esperanza

Una parte importante de la vida de Bastián ha estado vinculada a la Pastoral Juvenil Mercedaria, donde ha servido durante años acompañando a niños y jóvenes de distintas comunidades.

Lejos de considerar esta tarea únicamente como un servicio, reconoce que los jóvenes también han sido maestros en su propio camino.

De ellos ha aprendido la importancia de la autenticidad, la sencillez y la alegría. Pero también ha podido observar una realidad que le preocupa: la profunda búsqueda de sentido que experimentan muchos jóvenes en una sociedad donde Dios ha sido progresivamente desplazado de la vida cotidiana.

Sin embargo, destaca que cuando un joven se encuentra verdaderamente con Cristo, algo cambia profundamente en su existencia.

«He visto cómo la fe puede devolver alegría, esperanza, propósito y ganas de vivir».

Por eso insiste en que la evangelización requiere testigos creíbles, capaces de transmitir la alegría del Evangelio con la propia vida.


Cristo, compañía, sentido y fuerza

Al hablar de Jesucristo, Bastián evita definiciones abstractas. Para él, Cristo es ante todo una presencia concreta que orienta su vida y su forma de relacionarse con los demás. Su espiritualidad está profundamente marcada por el Evangelio de Mateo 25, donde Jesús se identifica con quienes sufren, tienen hambre, están enfermos o privados de libertad.

En cada servicio pastoral, en el acompañamiento a jóvenes, en el trabajo con personas vulnerables y en las experiencias cotidianas, procura reconocer ese rostro de Cristo que sale al encuentro.

«Cristo ha sido compañía, sentido, alegría y fuerza»


 

Bajo el amparo de la Madre de la Merced

La presencia de María ocupa un lugar privilegiado en su camino espiritual.

Desde niño cultivó una especial devoción mariana, particularmente hacia Nuestra Madre de la Merced. De hecho, recuerda con cariño que aprendió antes la oración de consagración a la Virgen de la Merced que el mismo Padre Nuestro.

Para él, María representa la confianza absoluta en Dios y la valentía de responder generosamente a su voluntad.

Su propio camino vocacional encuentra inspiración en aquel “sí” pronunciado por la Virgen, un sí que también lo ayudó a responder al llamado que sentía en el corazón.

«Ella ha sido verdaderamente una madre en mi camino espiritual: una presencia cercana que acompaña, sostiene y conduce siempre hacia Cristo».


Una misión que no conoce fronteras

La experiencia de haber visitado Angola en 2022 marcó profundamente su comprensión de la misión mercedaria.

Allí pudo conocer de cerca la labor que desarrolla la Provincia Mercedaria de Chile en la formación de religiosos, en las parroquias y en los centros educativos.

Aunque las realidades sociales y culturales de Angola son muy distintas a las de Chile, descubrió que el núcleo de la misión permanece intacto: anunciar a Cristo y acompañar la dignidad y libertad de las personas.

Según explica, las cautividades cambian de rostro según los contextos, pero la necesidad de redención sigue siendo universal.

«La misión redentora consiste en hacer presente el amor liberador de Cristo allí donde existan personas heridas, cautivas o necesitadas de esperanza».


 

Una invitación a escuchar a Dios

Al finalizar la conversación, dirige también una palabra a quienes se encuentran discerniendo el rumbo de sus vidas. Su invitación es sencilla: aprender a escuchar.

Escuchar el corazón, escuchar la propia historia y, sobre todo, escuchar la voz de Dios en medio del ruido y las distracciones de la vida moderna.

Para él, la vocación no se limita a la vida religiosa o sacerdotal. Cada persona está llamada a descubrir la manera concreta en que Dios la invita a amar, servir y realizar plenamente su existencia.

«Todos tenemos una vocación. Y cuando una persona se atreve a escuchar a Dios y caminar con Él, incluso en medio de dificultades, encuentra una vida mucho más plena, más auténtica y más llena de sentido».

Hoy, ya como diácono de la Iglesia y miembro de la Orden de la Merced, Bastián Arredondo continúa recorriendo ese camino de seguimiento a Cristo que comenzó en la sencillez de su infancia y que hoy lo impulsa a servir con renovada entrega a Dios, a la Iglesia y a todos aquellos que esperan una palabra de esperanza y libertad.

 

Fuente: Secretaría Pastoral provincia Mercedaria de Chile.

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