
En el camino de preparación hacia el Jubileo de los 800 años de la Confirmación Pontificia de la Orden de la Merced, que se celebrará en 2035, la Provincia Mercedaria de Chile asume durante el período 2026-2027 la responsabilidad de animar la Campaña Redentora "Faro de Liberación", una iniciativa que convoca a toda la Familia Mercedaria a renovar su compromiso con quienes hoy ven amenazada su libertad religiosa y su dignidad a causa de la fe que profesan.
Esta nueva etapa da continuidad al camino iniciado por la Provincia Mercedaria de Brasil durante el período 2025-2026, cuando la campaña dirigió especialmente su atención hacia los cristianos de Nigeria y Siria. Ahora, Chile recibe este servicio y propone volver la mirada hacia Irak y Mozambique, dos países que presentan realidades diferentes, pero en los que numerosas comunidades cristianas necesitan acompañamiento, oración y solidaridad.
Dos países, dos realidades que nos interpelan
La elección de estos países se fundamenta especialmente en los antecedentes del Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2025, elaborado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS/ACN).
En Irak, la presencia cristiana, que cuenta con una historia de muchos siglos, se ha visto profundamente reducida por décadas de conflictos, violencia, desplazamientos y dificultades para vivir plenamente la libertad religiosa. Muchas familias que debieron abandonar sus hogares todavía enfrentan obstáculos para regresar y reconstruir sus comunidades. El desafío es también crear las condiciones que permitan a los cristianos permanecer en la tierra de sus antepasados y continuar dando testimonio de su fe.
En Mozambique, particularmente en la provincia septentrional de Cabo Delgado, la situación está marcada por el aumento de la violencia de grupos extremistas vinculados al Estado Islámico. Los ataques contra comunidades cristianas, la destrucción de iglesias, los asesinatos y los desplazamientos forzados han provocado una profunda crisis humanitaria. Miles de personas han perdido sus hogares y sus medios de subsistencia, mientras numerosas familias viven bajo la amenaza de nuevos ataques.
Aunque las circunstancias son distintas, ambas realidades nos recuerdan que la libertad religiosa continúa siendo un desafío en nuestro tiempo y que la misión de la Iglesia no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de quienes ven amenazada su fe.
Una campaña, cuatro movimientos: conocer, iluminar, orar y contribuir
La Campaña Redentora quiere ser mucho más que una iniciativa de recaudación de fondos. Propone un camino de sensibilización y compromiso que invita a toda la Familia Mercedaria y a las personas de buena voluntad a participar mediante cuatro acciones fundamentales: conocer, iluminar, orar y contribuir.
Conocer la realidad de los cristianos de Irak y Mozambique, acercándonos a sus historias y dificultades; iluminar esas realidades desde la Palabra de Dios, que transforma nuestra mirada y nos ayuda a discernir; orar por quienes sufren persecución, discriminación y violencia; y contribuir materialmente para que la Iglesia pueda acompañar a estas comunidades y responder a sus necesidades.
De esta manera, la campaña busca transformar la información en compromiso y la compasión en gestos concretos de solidaridad, haciendo actual el carisma redentor que dio origen a la Orden de la Merced.
Una nueva identidad visual: las manos maternas de María de la Merced
Esta edición de la campaña presenta también una renovación de su identidad visual. Bajo el lema "Faro de Liberación", el símbolo del faro, unido a la cruz y a los signos propios de la Orden, aparece ahora sostenido y rodeado por dos manos maternas que representan a Nuestra Santísima Madre de la Merced.
Este nuevo elemento expresa una dimensión profundamente vinculada con la historia y la espiritualidad mercedarias. María acompaña, acoge y sostiene la misión redentora. Fue ella quien inspiró a san Pedro Nolasco en los orígenes de la Orden y continúa siendo para la Familia Mercedaria una presencia maternal que impulsa a responder al clamor de quienes sufren nuevas formas de cautividad.
El faro representa la luz que orienta y señala un camino en medio de la oscuridad. Pero esa luz no nace de nosotros: Cristo es la luz del mundo, y cada bautizado está llamado a recibirla, reflejarla y hacerla presente allí donde existen sufrimiento, injusticia y desesperanza.
Las manos de María evocan también las manos de la Iglesia, de la Familia Mercedaria y de todas las personas que deciden comprometerse con esta misión. Son una invitación a no permanecer indiferentes y a poner nuestros propios gestos al servicio de la libertad y la dignidad humana.
Una invitación a toda la Familia Mercedaria
La Provincia Mercedaria de Chile invita a religiosos, religiosas, laicos, comunidades educativas, parroquias, movimientos y a todas las personas de buena voluntad a sumarse a esta nueva etapa de la Campaña Redentora.
A través de la oración, la difusión de materiales, las iniciativas comunitarias y los aportes solidarios, cada persona puede convertirse en parte de esta obra de misericordia y liberación.
Como Familia Mercedaria, queremos mantener encendido este Faro de Liberación, para que nuestros hermanos y hermanas de Irak y Mozambique sepan que no están solos y que su sufrimiento encuentra eco en una Iglesia que ora, acompaña y se compromete.
Cristo es la luz. María sostiene y acompaña la misión. Y nuestras manos pueden prolongar hoy aquella obra de redención que comenzó hace más de ocho siglos.
Conozcamos, iluminemos, oremos y contribuyamos. Seamos juntos Faro de Liberación.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.


