
Una jornada de gracia y esperanza vocacional
La comunidad mercedaria en Luanda, Angola, vivió el pasado viernes 19 de septiembre una jornada de profunda alegría y acción de gracias, en la que diversos jóvenes dieron pasos significativos en su camino de discernimiento, formación y consagración religiosa en la Orden de la Merced.
A lo largo del día, la familia mercedaria acompañó tres momentos especialmente importantes para la vida de la comunidad y el desarrollo de las vocaciones religiosas.
A las 07:00 horas, siete jóvenes profesos renovaron sus votos religiosos, reafirmando su entrega al Señor y su compromiso con la vida consagrada mercedaria. Esta renovación expresa la continuidad de un camino de fidelidad, formación y seguimiento de Jesucristo en el carisma de San Pedro Nolasco.
Posteriormente, a las 11:00 horas, ocho jóvenes iniciaron oficialmente la etapa del postulantado, dando un nuevo paso en su proceso de discernimiento vocacional. Esta etapa constituye una oportunidad para profundizar en el conocimiento de la vida religiosa mercedaria y reconocer, con acompañamiento formativo y comunitario, la llamada de Dios.
La jornada continuó a las 16:00 horas con el inicio del noviciado mercedario de seis jóvenes, quienes comenzaron un tiempo privilegiado de preparación, oración y profundización en el seguimiento de Cristo y en el carisma redentor de la Orden de la Merced.
Las celebraciones contaron con la presencia de los religiosos de la Delegación Mercedaria de Angola, junto al padre Ramón Villagrán, superior provincial; el padre Alfredo Guzmán, consejero provincial; y el padre Víctor Sundar Raj, consejero general de vocaciones. Su participación expresó el acompañamiento de la familia mercedaria a estos procesos de formación y consagración.
Cuatro hermanos pronuncian su primer "sí" al Señor
En el marco de esta alegría vocacional, el domingo 20 de septiembre, la comunidad mercedaria celebró la primera profesión de votos simples de los hermanos fray Simón, fray Isaías, fray Paulo y fray Feliciano, en el Centro La Merced, ubicado en Benfica, Luanda.
Durante la celebración, los cuatro hermanos pronunciaron públicamente su primer "sí" al Señor, abrazando la vida religiosa mercedaria y dando un paso decisivo en su camino de consagración. Su profesión constituye un momento de especial relevancia para ellos, para la comunidad que los acompaña y para toda la familia mercedaria.
Este compromiso con la vida consagrada se vive bajo la protección de nuestra Madre de la Merced, cuya compañía es invocada como fuente de fortaleza y guía en el seguimiento de Jesucristo y en el servicio a quienes necesitan libertad y esperanza.
La primera profesión de estos cuatro hermanos se suma a los distintos procesos formativos y vocacionales celebrados durante el fin de semana, poniendo de manifiesto la vitalidad de la presencia mercedaria en tierras angolanas y la importancia de continuar acompañando a las nuevas generaciones de religiosos.
Una invitación a dar gracias y acompañar con la oración
Las celebraciones vividas en Luanda son motivo de acción de gracias a Dios por el don de las vocaciones y por la esperanza que suscitan en la Iglesia y en la Orden.
La comunidad mercedaria invita a todos los hermanos, familiares, colaboradores y miembros de la familia mercedaria a acompañar con su oración a estos jóvenes en las distintas etapas de su camino. Se pide al Señor que les conceda perseverancia, generosidad y fidelidad en su consagración, y que encuentren en María de la Merced una madre que los acompañe siempre.
La presencia de nuevas vocaciones en Angola renueva el compromiso de la Orden con su misión redentora y con el anuncio de la libertad y la esperanza de Cristo, especialmente entre quienes viven situaciones de vulnerabilidad y necesitan experimentar la cercanía de Dios.
Que el Señor continúe llamando y enviando obreros a su mies, y que María de la Merced acompañe a cada uno de estos hermanos en el camino de su consagración y servicio redentor.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.


