La Merced en Adviento: Esperanza que libera, fe que acompaña a los cristianos perseguidos
Provincia Mercedaria
de Chile

La Merced en Adviento: Esperanza que libera, fe que acompaña a los cristianos perseguidos

Viernes 28 de Noviembre, 2025

 
En el marco del Jubileo de la Esperanza, la Orden de la Merced en Chile invita a vivir el Adviento como un tiempo profundamente redentor: un periodo para abrir el corazón a la venida del Señor y, al mismo tiempo, unirnos espiritualmente a tantos hermanos que hoy sufren persecución por su fe, especialmente en Siria y Nigeria. En este espíritu, la campaña redentora "Faro de liberación" recuerda que la esperanza cristiana nunca es pasiva: impulsa a la compasión, al compromiso y a la solidaridad misionera.

La Merced en Adviento: un camino de luz en medio del dolor del mundo

A las puertas de un nuevo Adviento, cuando la Iglesia se dispone a encender nuevamente la llama de la esperanza, la Orden de la Merced retoma su identidad redentora para ofrecer una reflexión que nace del corazón del Evangelio y de su misión: anunciar que Cristo viene, y viene a liberar.

El Adviento no es simplemente un tiempo previo a la Navidad. Es, como decía Benedicto XVI, la revelación de un Dios que visita la vida concreta de su pueblo, que se hace cercano, que entra en la historia herida de cada ser humano. Es la certeza de que Dios camina hacia nosotros incluso cuando nosotros no encontramos fuerzas para caminar hacia Él.

En este 2025, marcado por el Jubileo de la Esperanza, la Iglesia nos recuerda que esta espera no es ingenua ni frágil: es una esperanza con rostro concreto, tejida cada día por quienes creen en el poder de la misericordia, de la justicia y de la fraternidad. Una esperanza que, como recordó san Juan Pablo II, define la fe. El cristianismo no es solo una religión del Adviento, sino el Adviento mismo.

 

Un Adviento con sello mercedario: Cristo que viene a liberar a los cautivos

Desde su fundación, la Orden de la Merced ha comprendido que la esperanza cristiana no es abstracta: se encarna en el compromiso con los cautivos, los perseguidos, los olvidados. Por eso, este Adviento tiene para la familia mercedaria un matiz especial. Mientras contemplamos la llegada humilde del Hijo de Dios en Belén, recordamos también a tantos hermanos y hermanas cuya fe es puesta a prueba en contextos de violencia, pobreza extrema y discriminación religiosa.

Este año, la Orden de la Merced en todo el mundo se ha unido en una Campaña Redentora internacional en favor de los cristianos perseguidos, especialmente en Siria y Nigeria. Familias desplazadas, comunidades destruidas, jóvenes secuestrados, niños que no han conocido otro lenguaje que el de la guerra: ellos son hoy los “cautivos” por quienes el carisma mercedario vuelve a latir con urgencia.

Vivir el Adviento de la mano de la Merced significa, entonces, esperar al Señor con los ojos puestos en quienes esperan mucho más que una celebración: esperan poder vivir su fe en paz, esperan recuperar la dignidad, esperan volver a casa.

 

Ferias Mayores, venidas del Señor y la esperanza que sostiene a la Iglesia

La tradición litúrgica nos enseña que, a partir del 17 de diciembre, la Iglesia entra en las Ferias Mayores de Adviento, una especie de “Semana Santa” de la Navidad. Son días donde la Palabra de Dios nos conduce por las últimas escenas previas al nacimiento de Jesús, mientras las profecías mesiánicas resuenan como promesas de consuelo para un pueblo cansado.

Este ritmo espiritual, tan rico y solemne, es especialmente significativo para la familia mercedaria: nos recuerda que todo Adviento apunta a una liberación, a una vida nueva que nace en medio de las noches más oscuras.

Y así como la Iglesia contempla las múltiples venidas del Señor (Encarnación histórica, inhabitación trinitaria, su encuentro con cada persona en la muerte, presencia eucarística y su retorno glorioso al final de los tiempos) la Orden de la Merced añade su propia clave redentora: Cristo viene para redimir a los cautivos hoy, en medio de conflictos que desfiguran el rostro del ser humano.

 

Jubileo de la Esperanza: una invitación a mirar más allá del pesimismo

En un mundo herido por la violencia, la polarización y la pérdida de sentido, la esperanza se vuelve un acto de resistencia. Es mirar más allá del pesimismo y afirmar con la vida que Dios sigue escribiendo historias nuevas.

En este Jubileo, la Orden de la Merced quiere recordar que la esperanza cristiana no es evasión, sino compromiso. Una comunidad que espera al Señor es una comunidad que abre espacios de encuentro, tiende puentes, escucha los clamores de los más pobres y se hace cargo del sufrimiento ajeno.

 

Adviento mercedario: esperar con María, nuestra Madre de la Merced, y ponerse en camino

No es casual que el Adviento tenga un rostro femenino: María, la mujer que creyó contra toda esperanza, la mujer que sostuvo la fe en tiempos de oscuridad, la mujer que acompañó a su pueblo en silencio, ternura y fortaleza.

Junto a ella, la Orden de la Merced invita a vivir este tiempo como un ejercicio de memoria y misión:

  • Memoria, para recordar la fidelidad de Dios en la historia.

  • Misión, para hacer presente su redención allí donde la libertad humana se ve amenazada.

El Adviento mercedario es, por lo tanto, una oportunidad para renovar el corazón y ensanchar la mirada. Para prepararnos a celebrar la Navidad no solo con alegría, sino también con responsabilidad cristiana. Para dejar que Jesús nazca en nosotros y nos envíe a acompañar a quienes hoy esperan un gesto de esperanza.

 

Un compromiso que nace del pesebre

Cada pesebre de nuestras parroquias, colegios y comunidades mercedarias es una declaración de fe: Dios viene y su llegada transforma la historia. Que este Adviento nos encuentre vigilantes, disponibles y solidarios. Que la luz del Emmanuel ilumine especialmente a los cristianos perseguidos, y que el carisma redentor siga siendo un faro de esperanza para quienes hoy viven oprimidos por la injusticia y el miedo.

Porque mientras esperamos la venida del Señor, la Merced sigue caminando, sigue redimiendo, sigue encendiendo esperanza en los rincones donde parece haberse apagado.

 

 

Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.



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