
Cada 1 de junio, la Orden de la Merced recuerda con gratitud la memoria de la Sierva de Dios Teresa de Jesús Bacq, fundadora de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced, agregada a la Orden Mercedaria en el año 1887. Su vida constituye un ejemplo de fidelidad al Evangelio, confianza en la voluntad de Dios y servicio generoso a la Iglesia.
Teresa de Jesús Bacq nació en París, Francia, el 16 de septiembre de 1825, en el seno de una familia luterana. Desde muy joven experimentó una profunda atracción por la fe católica, influida por el testimonio de algunos familiares residentes en Bélgica. Con el consentimiento de sus padres, el 31 de mayo de 1839 recibió el bautismo y la primera comunión, incorporándose plenamente a la Iglesia Católica.
A los dieciséis años descubrió su vocación religiosa y decidió consagrar su vida a Dios. Ingresó a la comunidad de las Agustinas de Montrouge, donde recibió el nombre de Teresa de Jesús y permaneció durante dieciocho años. En ese tiempo maduró una intensa vida espiritual, marcada por una especial devoción a la Virgen María y una profunda adhesión al misterio de la Inmaculada Concepción.
Impulsada por un fuerte espíritu apostólico y misionero, en 1863 dejó la comunidad agustina para fundar una nueva congregación religiosa con la ayuda y orientación de monseñor Charles Lavigerie. Años más tarde, en 1887, fundó la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced, incorporando a su obra el carisma redentor propio de la tradición mercedaria.
Su camino espiritual estuvo profundamente unido a María. Vivió una consagración total a la Virgen y difundió durante toda su vida el amor a la Inmaculada Concepción. Su lema, “A Jesús por María” (A.J.P.M.), sintetiza el centro de su experiencia de fe y de su misión. Quienes la conocieron destacaron su confianza inquebrantable en Dios, su amor misericordioso hacia los más necesitados y su disponibilidad para cumplir la voluntad divina.
Teresa de Jesús Bacq falleció en París el 1 de junio de 1896. La fama de santidad que dejó tras de sí llevó a la apertura de su causa de canonización. El proceso diocesano concluyó el 30 de junio de 1994 y actualmente es venerada por la Iglesia con el título de Sierva de Dios.
En esta jornada de memoria, la Familia Mercedaria da gracias por el legado espiritual de Madre Teresa de Jesús Bacq e invita a los fieles a conocer su vida y a pedir su intercesión, especialmente para crecer en la confianza en Dios, el amor a María y el servicio generoso a quienes más sufren.
Señor Jesús, amor misericordioso, glorifica a la Madre Teresa de Jesús, hija devota de María; ella te siguió fielmente en el camino del Calvario y te sirvió en los pequeños y en los pobres. Concédenos imitar su entrega por tu Reino y alcanzar las gracias que te pedimos por su intercesión. Amén.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.
