
Con emoción, recogimiento y esperanza en Cristo resucitado, la comunidad mercedaria y numerosos fieles participaron este martes 19 de mayo en el funeral de Fray Guillermo Segundo Pineda de la Paz, sacerdote de la Orden de la Merced, quien falleció el pasado lunes a la edad de 84 años y tras 56 años de ministerio sacerdotal.
La Eucaristía de exequias se celebró en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced del Salto y fue presidida por el superior provincial de la Orden de la Merced en Chile, padre Ramón Villagrán, reuniendo a religiosos mercedarios, sacerdotes diocesanos, religiosas, familiares, amigos y numerosos fieles que quisieron acompañar y despedir a quien fuera un hermano profundamente querido por las comunidades donde sirvió.
También estuvieron presentes monseñor Mario Salas, monseñor Cristián Contreras y monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, junto a diversos sacerdotes y religiosos que compartieron con el padre Guillermo parte importante de su vida y misión pastoral.
En un ambiente marcado por el tiempo pascual, la celebración puso constantemente la mirada en Jesucristo resucitado, vencedor de la muerte y fuente de esperanza para los creyentes. A lo largo de la liturgia se insistió en la confianza en el Señor resucitado y en la promesa de vida eterna, recordando que la muerte no tiene la última palabra para quienes han vivido siguiendo el Evangelio.
El Evangelio proclamado fue el de las Bienaventuranzas, texto que permitió recordar cómo Fray Guillermo buscó vivir su vocación desde el corazón de Jesús. Durante la homilía y los distintos gestos de la celebración, fue descrito como un hombre sencillo y cercano, con luces y sombras, profundamente humano, amable y acogedor, pero también apasionado por la oración por las vocaciones y por la misión evangelizadora de la Orden.
Al finalizar la Eucaristía, el féretro fue acompañado en procesión hacia el Cementerio Católico. En un momento profundamente significativo, religiosos, familiares y fieles caminaron rezando el Santo Rosario hasta el lugar de sepultura, en medio de un ambiente de oración, canto y memoria agradecida.
La comunidad mercedaria agradeció a Dios por la vida y el ministerio de Fray Guillermo Pineda de la Paz, recordando especialmente su alegría, su amor a Cristo Redentor, a nuestra Madre de la Merced y su testimonio de servicio fiel al Evangelio.
Su memoria permanecerá viva en las comunidades que acompañó, en los hermanos mercedarios con quienes compartió la vida religiosa y en todos quienes encontraron en él a un sacerdote cercano, sencillo y profundamente enamorado de Cristo Redentor.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.


