
Cada 18 de mayo, la Orden de la Merced conmemora la vida y testimonio de fray Juan Gilabert Jofré, religioso valenciano nacido en 1350, cuya entrega a los más necesitados marcó profundamente la historia de la Iglesia y de la atención social.
Formado en Decretos en la Universidad de Lérida, ingresó a la Orden en 1371 en el convento de El Puig. A lo largo de su vida participó en tres redenciones de cautivos y ejerció diversos ministerios, entre ellos prior de Barcelona y párroco en El Puig. Destacó también como predicador, colaborando estrechamente con san Vicente Ferrer y recorriendo distintas regiones de Europa anunciando el Evangelio y promoviendo la unidad de la Iglesia en tiempos del cisma de Occidente.
Sin embargo, su legado más significativo se vincula a su compromiso con las personas con enfermedades mentales, en una época en que eran marginadas y maltratadas. El 24 de febrero de 1409, mientras se dirigía a predicar en la catedral de Valencia en el primer domingo de Cuaresma, presenció cómo un hombre era agredido y humillado por la multitud. Tras socorrerlo, aquel hecho lo conmovió profundamente.
Desde el púlpito, lanzó un llamado que marcaría un antes y un después en la historia de la atención a estos enfermos: “En esta ciudad hay muchas y muy importantes obras pías y caritativas; una falta, sin embargo, y es muy necesaria: un hospital o casa en donde los pobres inocentes y furiosos sean recogidos…”.
Su predicación movilizó a la comunidad, y poco tiempo después se concretó la fundación de un hospital dedicado específicamente a la atención de personas con enfermedades mentales, hasta entonces abandonadas o recluidas sin tratamiento adecuado. La iniciativa fue respaldada oficialmente mediante una bula otorgada en 1410 por el papa Benedicto XIII.
Nació así el Hospital d’Innocents, Follcs i Orats, considerado el primer hospital psiquiátrico del mundo occidental, cuyo modelo se expandió posteriormente por España y otros países. Esta obra fue puesta bajo la protección de la Virgen María, venerada como Madre de los Desamparados, patrona de Valencia.
Fray Juan Gilabert continuó su labor como predicador itinerante, promoviendo la redención de cautivos y la ayuda a los más pobres, hasta su regreso al convento de El Puig, donde falleció el 18 de mayo de 1417.
Desde el siglo XVI, su cuerpo incorrupto es venerado en dicho convento, signo de la devoción que ha suscitado su vida. En 1996 se inició su proceso de canonización, que actualmente continúa en fase romana, a la espera del reconocimiento oficial de su culto.
El testimonio de Juan Gilabert Jofré permanece vigente como expresión concreta del carisma mercedario: una fe que se traduce en misericordia activa, especialmente hacia quienes más sufren abandono y exclusión.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.
