Memoria viva de fe y entrega: la Orden de la Merced recuerda a la Venerable María del Refugio Aguilar y Torres
Provincia Mercedaria
de Chile

Memoria viva de fe y entrega: la Orden de la Merced recuerda a la Venerable María del Refugio Aguilar y Torres

Viernes 24 de Abril, 2026

 
Cada 24 de abril, la Familia Mercedaria hace memoria agradecida de la vida y testimonio de la María del Refugio Aguilar y Torres, mujer de profunda fe eucarística y ardiente caridad, cuyo legado sigue iluminando el camino de la redención, la libertad y la misericordia.

En el corazón de la tradición mercedaria, la memoria no es solo recuerdo, sino presencia viva que inspira el presente. Así ocurre cada 24 de abril, cuando la Orden de la Merced conmemora la vida de la Venerable María del Refugio Aguilar y Torres, testigo luminosa de una fe encarnada en el servicio, la entrega y el amor concreto a los más necesitados.

Nacida el 21 de septiembre de 1866 en San Miguel de Allende, México, su vida estuvo marcada desde temprano por experiencias que forjaron su espíritu. A los veinte años contrajo matrimonio y, pocos años después, enfrentó el dolor de la viudez, quedando a cargo de su hija. Lejos de encerrarse en el sufrimiento, supo transformar el dolor en una oportunidad de entrega más profunda, orientando toda su vida hacia Cristo, “Camino, Verdad y Vida”.

Su camino espiritual estuvo profundamente arraigado en la Eucaristía, fuente de la cual brotó su amor por Dios y por los demás. Sensible al sufrimiento humano y con un corazón atento a las injusticias de su tiempo, se convirtió en bálsamo para el afligido, alivio para el enfermo y consuelo para el triste. Su fe no fue una idea abstracta, sino una fuerza viva que la impulsó a actuar con caridad, ternura y valentía.

Este impulso interior la llevó, en 1910, a fundar el Instituto de las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento, congregación nacida con el propósito de formar almas profundamente eucarísticas y marianas, y de servir al prójimo, especialmente a través de la educación. En su obra se entrelazan de manera armónica la contemplación y la acción, la oración y el compromiso, reflejando con claridad el espíritu redentor propio del carisma mercedario.

Su vida, sencilla y fecunda, estuvo marcada por virtudes que hoy siguen siendo faro para la Iglesia y la sociedad: la caridad sin medida, la humildad discreta, la prudencia en el actuar y una inquebrantable confianza en Dios. Supo vivir con alegría incluso en medio de las dificultades, haciendo de su existencia un testimonio coherente del Evangelio.

El 24 de abril de 1937, María del Refugio culminó su peregrinación terrena, dejando tras de sí una huella profunda de amor y servicio. Su causa de beatificación continúa en camino, y el 16 de julio de 2015 fue reconocida como Venerable, signo del reconocimiento eclesial a la heroicidad de sus virtudes.

Hoy, su legado sigue vivo. En cada obra educativa, en cada gesto de solidaridad, en cada comunidad que busca vivir la fe desde el servicio, su espíritu continúa inspirando. Para la Familia Mercedaria, su vida es una invitación constante a encarnar los valores de redención, libertad y misericordia en el mundo actual.

Recordarla no es solo mirar al pasado, sino renovar el compromiso de hacer de la propia vida un espacio donde otros puedan encontrar consuelo, dignidad y esperanza. Porque, como ella misma lo enseñó con su existencia, la verdadera fe se reconoce en el amor que se entrega sin reservas.

 


Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile

 



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