
Desde la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024, tras más de 50 años en el poder, el país ha estado controlado en su mayor parte por fuerzas lideradas por Hayat Tahrir al-Sham (HTS). Se trata de un grupo extremista islamista con raíces en Al Qaeda. El grupo ha hecho gestos de moderación y ha mantenido conversaciones con representantes de las comunidades cristianas tradicionales de Siria, pero es demasiado pronto para saber qué pasará con los nuevos líderes.
Desde el cambio de régimen, la inestabilidad generalizada ha provocado enfrentamientos mortales que han afectado a otras minorías religiosas, en particular a los drusos y los alauitas, con los cristianos atrapados en el fuego cruzado. El resurgimiento de las operaciones militares del grupo Estado Islámico desde octubre de 2024 refuerza la sensación de inseguridad. Entre ellas se incluye un ataque mortal contra una iglesia en Damasco en junio de 2025.
Siria ha dado un salto para posicionarse entre los diez primeros puestos de la Lista Mundial de la Persecución, con un aumento considerable de la presión y la violencia en comparación con el año pasado. Hace un año, Siria ocupaba el puesto 18, y este año es el número seis. Esto refleja la realidad de que Siria se encuentra ahora en su momento más peligroso desde que el grupo Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) ocupó importantes extensiones de territorio.
A lo largo de la brutal guerra civil siria, los cristianos sufrieron de manera desproporcionada los efectos de los combates y los desplazamientos. Su vulnerabilidad se debía a la falta de poder político y militar, a sus supuestos vínculos con Occidente y a su aparente cercanía al régimen de Assad. Bajo el nuevo gobierno provisional, estos riesgos se han intensificado, exponiendo a las comunidades cristianas a la violencia selectiva, la discriminación y la marginación social.
La constitución provisional de marzo de 2025 centraliza el poder en el presidente y establece la ley islámica como la principal fuente de legislación. Muchos expertos afirman que la nueva constitución ofrece una protección insuficiente a las minorías religiosas. El poder político sigue fragmentado, y los actores sectarios y militantes ganan influencia. Los conflictos violentos, incluidos los ataques del grupo Estado Islámico, como el perpetrado contra una iglesia en Damasco en junio de 2025, han hecho que la situación de seguridad sea aún más incierta.
El levantamiento parcial de las sanciones a mediados de 2025 ha abierto vías comerciales y de reconstrucción, pero el impacto en las comunidades cristianas sigue siendo incierto.
¿Quiénes son más vulnerables a la persecución?
La presión sobre los cristianos en Siria varía según la región. El noreste es, en general, más seguro y tolerante. En la costa, las comunidades cristianas más pequeñas y dispersas son moderadamente vulnerables a la presión social. En el sur, los cristianos se enfrentan a una presión de moderada a alta, aunque la tolerancia es generalmente mayor en las zonas de mayoría drusa que en las musulmanas. La mayor presión se da en Damasco y Alepo, donde la creciente hostilidad de las comunidades musulmanas conservadoras y los grupos extremistas genera incertidumbre y restricciones. Esto ocurre a pesar de la presencia histórica de cristianos en estas ciudades.
Además, los cristianos que se convierten del islam o del drusismo se enfrentan a una fuerte presión familiar y social, especialmente en las zonas de mayoría musulmana. La conversión puede dar lugar a graves actos de violencia o a la expulsión. El aumento de la radicalización islámica ha intensificado la resistencia a los conversos de trasfondo musulmán.
Motivos de Oración
1. Tras la caída del régimen de Assad, muchos cristianos viven en una incertidumbre constante. Ora para que los creyentes se apoyen en Dios como su «Roca eterna» (Isaías 26:4).
2. Ora por los conversos de trasfondo musulmán, para que encuentren amor y compañerismo incluso cuando se enfrentan al rechazo de sus familiares y amigos.
3. Ora por las víctimas del atentado contra la iglesia de Damasco, para que sus heridas se curen y sientan la cercanía de Dios mientras deciden la mejor manera de vivir su fe.
Fuente: www.puertasabiertas.org

