
Con el anuncio central de la fe cristiana (“No está aquí, ha resucitado” (Lc 24,6)), el padre Ramón Villagrán inicia su carta pascual, recordando que la Resurrección de Cristo no es solo un hecho del pasado, sino una certeza viva que sigue transformando la historia. “La vida ha vencido, el amor ha triunfado, Dios cumple su promesa”, afirma, invitando a reconocer en este misterio el corazón de nuestra esperanza.
En su mensaje, el superior provincial recorre el camino vivido durante los días santos, destacando cómo cada celebración (desde la Cena del Señor hasta el silencio del Sábado Santo) ha sido una verdadera escuela de esperanza. Este itinerario espiritual, vivido en parroquias, colegios y comunidades, encuentra su plenitud en la Pascua, donde se revela que ninguna oscuridad es definitiva y que Dios siempre abre caminos de vida nueva.
El padre Ramón subraya que la Resurrección no es simplemente el desenlace de la cruz, sino el inicio de una existencia renovada. Así como los discípulos pasaron del miedo a la misión, también hoy el Señor Resucitado se acerca a nuestras fragilidades, incertidumbres y luchas, para infundir ánimo y renovar la fe: “No tengamos miedo”.
Desde el carisma propio de la Orden, el mensaje adquiere un tono profundamente redentor. La Pascua es también un llamado a la liberación, pues Cristo no solo vence la muerte, sino que rompe las cadenas que oprimen al ser humano. En un mundo marcado por diversas formas de cautividad (soledad, injusticia, violencia y desánimo) los mercedarios están llamados a ser testigos de esperanza y portadores de libertad.
En este sentido, el superior provincial exhorta a no quedarse en el sepulcro vacío, sino a anunciar con la vida que Cristo vive. La alegría pascual, insiste, no debe ser superficial ni pasajera, sino encarnarse en gestos concretos: en la manera de mirar, de hablar, de servir y de acompañar. Así, nuestras comunidades están llamadas a convertirse en espacios donde se respire vida, se contagie esperanza y se experimente la libertad de los hijos de Dios.
Finalmente, el padre Ramón encomienda este camino a la Virgen María de la Merced, modelo de esperanza firme, para que acompañe a toda la familia mercedaria en la vivencia de este tiempo pascual.
Puedes descargar la carta completa del padre Ramón en esta misma noticia.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.
