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Comentario Religioso dominical


26° DOMINGO TIEMPO ORDINARIO
30 de septiembre de 2012

Números 11, 16-17a. 24-29
Salmo 18, 8. 10. 12-14.
Santiago 5, 1-6.
Marcos 9, 38-43. 45. 47-48.

“El DON de Dios que se COMPARTE”

Una de las actitudes más significativas y ejemplares que nos dejó Jesús en su paso por la tierra, es la experiencia de compartir, es así como el Evangelio está colmado de episodios en los cuales Jesús comparte no solo su poder, sino que comparte con los más postergados y marginados.
Es así como en la liturgia de la Palabra de este domingo el tema clave que atraviesa las lecturas es la experiencia de compartir, no mirado en el ámbito material – como lo son los relatos de la multiplicaciones de panes y peces – sino en el ámbito de los espiritual, del patrimonio de la FE.
El Libro de los Números, nos relata cómo el espíritu de Moisés se comparte en aquellos setenta ancianos (esta es una imagen del sacerdocio), vale decir, cómo en el actuar mismo de Dios, está la esencia de compartir lo que es bueno y comunicarlo a los demás.

Santiago Apóstol, hace un duro reproche al mal uso de los bienes, como una mera acumulación de los mismos, sin un fin concreto más que el de enriquecerse.

Pero el Evangelio es significativo para señalarnos que la experiencia de seguimiento de Jesús, no es el tesoro de unos pocos, nos es la exclusividad de algo que no se puede conocer, sino que es un mensaje abierto que necesita ser divulgado y compartido y que sea conocido por todos, a fin de que muchos crean y que nadie sea limitado en el acceso a la fe.

ello, cuán importante es estar del lado de Jesús, para ello qué significativa es la segunda parte del Evangelio, es decir, cómo debemos hacer un proceso de purificación que nos vaya acercando más y más a la fe de Jesucristo; y hoy más que nunca con tantos episodios que han marcado nuestra comunidad eclesial, debemos ser signo y testimonio de Dios que actúa en cada uno de nosotros, impulsándonos a ser mejores.
Que importante es cultivar una vida, que no sea motivo de escándalo para nadie, y muchas veces lo somos por nuestras propias falencias y deficiencias, para ello debemos pedir la GRACIA de Dios que siempre sana, para que nuestras palabras, gestos y acciones, vayan de la mano del proyecto de Jesús; por eso la fe es Don que se debe compartir. Finalmente me quedo con una frase del Evangelio: “Y el que no está contra nosotros, está con nosotros”.

Fr. Rodrigo Aguilar Gómez, Mercedario
Superior Convento San Ramón Nonato
Rector del Instituto Victoria