Comentario Religioso dominical

COMENTARIO RELIGIOSO
Domingo 28 de junio 2015

DOMINGO 13° DURANTE EL AÑO

En el Año de la Vida Consagrada y de San Pedro Nolasco, Fundador de La Merced

Textos  
Sab 1, 13 -15; 2, 23-24  “Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes”.

Sal 29    Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
2Cor 8, 7.9.13-15      “Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico se hizo pobre por nosotros”.
Mc 5, 21-43    “Talitha qum – que significa: Chiquilla, te lo digo a ti, ¡levántate!”.

De la mano de San Marcos la liturgia nos ayuda a introducirnos en el misterio de Jesús, su identidad, su persona humana – divina. La pregunta que orienta este camino es: ¿Quién es Jesús de Nazaret? El evangelista no nos hace una definición de Jesús; más bien nos invita a entrar por nosotros mismos a “hacer camino” de la mano de su evangelio, contemplando lo que Jesús enseña y lo que hace en medio de la gente. Este domingo San Marcos quiere que captemos a Jesús haciendo dos milagros vinculados a la vida de dos mujeres, una madura y una niña. Y para acceder al sentido profundo de estas acciones de Jesús se requiere la fe. Te invito entonces a entrar en el espíritu de la Palabra de Dios de este domingo.

Primera lectura  Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24

Este libro del Antiguo Testamento pertenece al grupo de los llamados “Libros Sapienciales”. Nos ofrece una visión altamente positiva de la vida y su clave es el tema de la sabiduría, pero el tema que cruza todo el libro es el de la justicia ya que se dirige a los gobernantes del mundo. Aunque se lo atribuye a Salomón, el autor es anónimo. Está muy cerca del Nuevo Testamento y es el último libro que cierra el Antiguo Testamento. Desde el inicio del libro se perfila una dupla que permite desarrollar los temas: el sabio y el necio. Tres versículos pertenecen al capítulo 1 con los que comienza esta primera lectura de hoy. Son parte de la conclusión del capítulo y nos recuerdan algo sumamente actual y tan olvidado por nuestra “cultura laica” que se nos trata de imponer. En medio de “la cultura de la muerte” como la llamó San Juan Pablo II es fundamental “la cultura de la vida”. “Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes” (v. 13) nos dice. En efecto, la muerte emerge como consecuencia de haber roto el vínculo con el Creador y Padre. La muerte es la paga que el hombre merece por su pecado o ruptura desobediente con su Creador. Dios nos ha regalado el don de la vida y nos ha permitido recuperarlo por su Hijo Jesucristo quien ofreció su vida por nosotros. Desgraciadamente predomina en el común de los mortales la idea que Dios es el malo, que castiga, que enferma, que aniquila al pobre hombre. “Las criaturas del mundo son saludables” (14) y por lo tanto están al servicio del hombre. Otra preciosa indicación para revisar nuestras concepciones pesimistas y trágicas que nos hacemos del mundo, de los demás y de nosotros mismos. “Porque la justicia es inmortal” (15). Es el clamor de los siglos que nadie puede acallar. Y sólo Dios gobierna con justicia y de ello son testigos los que trabajan y sufren por causa de ella. Los versículos 23-24 del capítulo 2 representan las convicciones que desde el final de la vida le dan sentido y profundidad a la vida presente. La vida inmortal y la muerte son los posibles destinos del hombre y ante ellos tienen valor las responsabilidades presentes.

Segunda lectura   2Cor 8, 7.9.13-15

Sigue San Pablo incentivando la colecta a favor de los pobres de la comunidad de Jerusalén. En nuestro texto de hoy, además de reconocer unas cuantas actitudes positivas de los corintios, les recuerda el ejemplo de Jesús “que siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza” (v. 9). El ejemplo de Jesús da sentido y actualidad a la caridad y solidaridad que sus discípulos estamos llamados a vivir como una “opción por los pobres”. Y porque Jesús es pobre, en el profundo sentido de esta actitud evangélica, es ejemplo para el discipulado cristiano; su pobreza es también notoria en el estilo de vida sencillo que lleva y en el servicio abierto y constante a los demás. Y, cuando la solidaridad es a fondo con los demás, entonces puede surgir la igualdad, no por decreto o ley sino por convicción que los que tienen más ayuden a superar la pobreza de los que tienen menos. Se ha distinguido una solidaridad de corte asistencialista y una solidaridad que promueve la superación de la pobreza o promociona al otro a superarse. El mensaje es muy actual y cuestionador invitándonos a renovar nuestra respuesta caritativa y solidaria.

Evangelio   Mc 5, 21 – 43

Se trata de dos sanaciones o curaciones de mujeres. Se trata de dos milagros de Jesús. Jesús está abandonando Gerasa donde había hecho una curación de un endemoniado. Le suplican a Jesús los gerasenos que abandone su territorio. Así acontece y Jesús se traslada en la barca a la otra orilla. Se reúne mucha gente a la orilla del lago con él. En este ambiente comienza a desarrollarse las acciones, tema de nuestra atención.

Llega un jefe de la sinagoga llamado Jairo. Este hombre representa a las autoridades religiosas de los judíos y se acerca a Jesús para suplicarle insistentemente que sane a su hijita que está agonizando. Significa esto que la ley no tiene poder para dar la vida que está a punto de fenecer y entonces se recurre a Jesús con la convicción que él si puede sanar y conservar la vida de la pequeña. Hay que destacar la valentía de este jefe de la sinagoga y de la mujer de este evangelio. Ambos trasgreden la ley y se acercan al que las autoridades judías han rechazado de plano. A la mujer con su hemorragia de sangre le estaba prohibido por la ley acercarse y tocar a otra persona.

Porque pensaba: Con sólo tocar su manto, quedaré sana. Jesús con Jairo continúa su camino en medio de un gran gentío que lo apretaba por todos lados. En este escenario, emerge la figura de una mujer, no se menciona su nombre, que llevaba doce años padeciendo hemorragias, dice el versículo 25. No le había sido fácil llevar este mal porque no faltaron tratamientos médicos y costos pero “había empeorado”. “Oyendo hablar de Jesús, se mezcló en el gentío, y por detrás le  ponerse sobre la ley que le prohibía hacer lo que ha hecho. Hay una secreta convicción que al hacer esto obtendría su anhelada sanación: Jesús puede hacerlo y basta con tocar su manto. Así acontece. Jesús se da cuenta que una fuerza había salido de él y quiere saber quién le ha tocado. Parece ilógica la pregunta y los discípulos lo hacen notar: “Ves que la gente te está apretujando, y preguntas ¿quién te ha tocado?” (v. 31). La mujer sabía que estaba cometiendo una infracción contra la ley que le prohibía por su estado de impureza estar con los demás. Dice el evangelista: “La mujer, asustada y temblando, porque sabía lo que había le había pasado, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad” (v. 33). Sólo en la verdad se encuentra la auténtica sanación. Es una lección permanente para nosotros, una estupenda lección práctica de honestidad y rectitud.

“Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia” (v. 34). Jesús hace visible la fe de esta mujer y la felicita porque ha comprendido la fe como una fuerza de vida que le ha permitido superar esos doce años de muerte y marginación. La mujer con hemorragia no podía compartir la vida con los demás, quedaba marginada según la ley. Jesús la reintegra a la vida.

No temas, basta que tengas fe. Son las palabras de Jesús a Jairo que ya se entera que su hijita ha muerto. Se encamina a la casa donde hay ya un velatorio como se acostumbraba. “La muchacha no está muerta, sino dormida” (v.39) es la certeza de Jesús, motivo de burla. “Talitha qum – Chiquilla, te lo digo a ti, ¡levántate! (v.41). Mandato imperativo de Jesús que realiza el milagro de devolver la vida de la pequeña. La fe de Jairo y el amor de Jesús por la vida permiten a la chiquilla recuperar la vida, levantarse y caminar, signos de la libertad que Jesús nos recupera con su palabra y su acción sanadora.

El mensaje de esta hermosa página del evangelio de San Marcos nos es otro que el llamado a renovar nuestra adhesión personal de fe y amor a Jesús, quien tiene poder de devolvernos la vida que el pecado y la muerte pretenden arrebatarnos.

Un saludo cordial y fraterno.

Que Dios nos bendiga y fortalezca nuestra fe y amor a ejemplo de San Pedro Nolasco, modelo de la fe y de la caridad redentora.

Fr. Carlos A. Espinoza I. O. de M.