Comentario Religioso dominical

COMENTARIO RELIGIOSO
Domingo 22 de febrero 2015
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA – CIBLO B DEL AÑO LITÚRGICO
2015, AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA Y DE SAN PEDRO NOLASCO

 

Textos: 

Gn 9, 8-15   “Yo hago una alianza con ustedes y sus descendientes”
Sal 24    Tus senderos, Señor, son amor y fidelidad
1Pe 3, 18-22            “Sufrió muerte en el cuerpo, resucitó por el Espíritu”
Mc 1, 12-15        “Inmediatamente el Espíritu lo llevó al desierto”

Cuaresma 2015. Vivimos un tiempo de grandes cambios en todo orden de cosas y estamos atentos e incluso ansiosos acerca del rumbo de esta situación tomará. Creemos que mientras más leyes e ideologías tengamos vamos a alcanzar un mundo mejor como la letra de la ley tuviera esa fuerza que permita alcanzar ese mundo que soñamos. En medio de esta euforia de los cambios, realidad en la que nos toca vivir nuestra fe cristiana, necesitamos un cambio de mayor consistencia que las olas que mueven la arena; se trata de único cambio real y posible y sin el cual nada cambia: el cambio de nosotros mismos, desde el corazón y con todo nuestro pensar, sentir y actuar. Es esto lo que nos propone la cuaresma, es decir, estos cuarenta días de llamada insistente a convertirnos. Este cambio no es igual a la vorágine de cambios que vivimos en el hoy. No tiene la rapidez o velocidad con que se pretende cambiar todo. Este cambio que nos propone el Señor requiere pausa para tomar conciencia de nuestra situación vital, esa misma conciencia que se adormece con el caótico proceso de cambios que se nos propone. Y es necesario absolutamente detenerse para descubrir las sutiles esclavitudes que dominan nuestra vida, que nos impiden ir a lo auténtico. No olvidemos que estamos en la sociedad de la apariencia, nos escondemos astutamente detrás de ropajes, status, ideologías, poder, idolatrías, vanagloria, dinero, etc. Nos perdemos en una maraña de poses y apariencias olvidando nuestra más auténtica realidad como personas cristianas. Hay que detenerse para mirarse y mirar si estamos construyendo un camino verdadero, justo, virtuoso, fraterno, solidario, auténtico y sincero. ¡Hay tantas formas de vivir sin sustancia personal, sin verdad, sin sentido, sin compromiso! Que la Cuaresma nos ayude a darnos una oportunidad para “ver la realidad, juzgarla desde el Evangelio y actuar  en consecuencia”.

La Primera lectura, Gn 9, 8-15 nos invita a meditar sobre la actitud de Dios hacia la humanidad que se ha perdido a causa del pecado, es decir, de su desobediencia a su Creador. En el capítulo 6, 5s Dios lamenta haber creado al hombre: “Al ver el Señor que en la tierra crecía la maldad del hombre y que toda su actitud era siempre perversa, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón”. La historia humana queda marcada con el sello del mal tanto a nivel personal como comunitario social. Es el drama verdadero que nos sacude día a día. No hay épocas más buenas o más malas; el pecado es una realidad que nos hiere a fondo y marca nuestro caminar. Dios salvó un puñado de hombres del destructor diluvio y con este pequeño grupo y sus descendientes hace un pacto o alianza, pacto de gracia que deja en claro la misericordia del Creador y un nuevo inicio de la creación. Dios se compromete a no volver a maldecir la tierra a causa del hombre aunque dice Dios “Sí, el corazón del hombre se pervierte desde la juventud”(Gn 8, 21b). Es una alianza a favor de la vida que quedará de manifiesto en el arco iris. Dios quiere la vida y no la muerte del pecador. Quiere nuestra felicidad y no la infelicidad del pecado que marca la vida y la historia humana. Quienes proponen legalizar el aborto no están con el proyecto de Dios sino en contra.

La Segunda Lectura, 1Pe 3, 18-22, nos recuerda algo que no podemos olvidar. Los cristianos son perseguidos por causa de su fe en Cristo. Esta carta de San Pedro es una invitación a perseverar en la fe en medio de las tribulaciones. Nos recuerda la obra redentora de Cristo y su poder para transformar, a pesar de las dificultades, la realidad. Igualmente el texto hace referencias a la gracia del bautismo, verdadero origen de nuestra vida nueva en Cristo. Si las aguas del diluvio purificaron la tierra de tanta maldad, cuánto más ha hecho el bautismo con nosotros. Este mensaje nos impulse en la cuaresma a volver a la Palabra de Dios y a las maravillas que Dios ha obrado a favor nuestro.

El Evangelio, Mc 1, 12-15, nos ayuda a comprender algunas verdades que no hay que olvidar nunca si queremos ser discípulos de Cristo. El texto es brevísimo, sólo cuatro versículos. Fijémonos que el episodio de la tentación de Jesús acontece inmediatamente después de su bautismo. El mismo Espíritu de Dios que ha descendido en forma de paloma sobre Jesús en el Jordán es el que lo lleva al desierto. Luego conviene entender el tema del desierto como lugar y tiempo de decisiones; se opta por Dios o por el mal. El desierto es la morada preferida de los espíritus malos y lugar de la prueba satánica que Jesús enfrenta como nos relata el evangelio de hoy. Pero también el desierto es el lugar de refugio y soledad para Jesús y para la Iglesia, especialmente para muchedumbre de cristianos que hacen del silencio y soledad un espacio necesario para el encuentro con Dios. El aspecto central de este evangelio es la fidelidad de Jesús, pues frente al Tentador confirma su opción por el proyecto del Padre. Esta decisión de Jesús contrasta con la opción que tomó Adán y su mujer por el proyecto del Tentador contra Dios. Esta decisión de Jesús orienta toda su vida y se robustece en medio de los más grandes desafíos como es optar por redimir al hombre a costa de su propia muerte. Finalmente  los cuarenta días tienen reminiscencias bíblicas que nos relacionan con Moisés y Elías, quienes debieron sobreponerse a grandes tribulaciones para permanecer fieles a Dios que los eligió para ser sus mensajeros. Satanás, Demonio, Príncipe de este mundo, Tentador, Padre de la Mentira, Diablo, etc. son la variedad de nombres que la biblia da a este espíritu malo cuya misión es apartar al hombre del camino de Dios. En el relato de hoy, Satanás intenta cambiar la opción de Jesús por el proyecto del Padre y obstaculizar los planes de Dios. Jesús llamó “Satanás” al apóstol Pedro cuando éste intentó disuadirlo del camino de la cruz. ¿Qué mensaje nos deja este primer domingo de cuaresma? Examinando la vida de Jesús aprendemos nosotros que tenemos que contar con la tentación y las tentaciones si queremos vivir nuestra vida cristiana comprometida. En segundo lugar, las tentaciones pueden ser la oportunidad de reafirmar nuestra adhesión al Señor o también sucumbir bajo la astucia de Satanás y apartarnos del camino del Señor. En tercer lugar, razón tiene la enseñanza de Jesús: “Oren y vigilen para no caer en tentación”. Y no hay tentación más tremenda que negar al Señor, debilitar o perder la fe en Él, abandonarlo  para seguir nuestras apetencias carnales. ¿Qué actitud tomas frente a una tentación contra Jesús, contra el Evangelio? ¿Verdaderamente te reconoces frágil, vulnerable frente al mal? ¿Te has embarcado en un proyecto que te aleja cada vez del Señor? Pidamos la gracia de una sincera conversión. No olvidemos que ser cristiano es aprender a luchar contra las astutas trampas del mal.

Un abrazo y hasta pronto. Fr. Carlos A. Espinoza I. O. de M.