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Comentario Religioso dominical


COMENTARIO RELIGIOSO
Domingo 21 de abril

4º Domingo de Pascua - Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

 

Primera lectura: Hechos 13, 14. 43 - 52
Salmo: 99, 1 - 3. 5
Segunda lectura: Apocalipsis 7, 9. 14 - 17
Evangelio: Juan 10, 27 - 30

 

Como cada año, el 4º domingo de Pascua, culmina la llamada Semana Vocacional, presentando a Jesús como el Buen Pastor. Se celebra, además, este mismo domingo la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Partiendo de la base de que lo que hace el Señor es mostrarnos una figura para que seamos capaces de comprender la relación que debiera existir entre Él y nosotros, debemos recordar que si Jesús utiliza la imagen del pastor en relación con sus ovejas, es porque en la cultura judía era comprensible, por cuanto les era familiar, no así a nosotros, al menos a quienes habitamos en las grandes urbes o lejos del hábitat propio del pastor y sus ovejas. Pero para que podamos ver cercana esta comparación, recordemos que esta figura no es más que una de tantas que se usan para mostrar la función de líder que el Señor tiene y quiere ejercer sobre nosotros para que podamos gozar de aquello que quiere regalarnos, a saber, la Vida Eterna. Si el Señor quiere hacernos este regalo, por mucho que sea gratuito, como cuando nosotros recibimos algún obsequio de parte de alguien y estiramos la mano para recibirlo, lo mismo debemos hacer con el Señor. Pero ¿cómo podremos “estirar la mano” para recibir la Vida Eterna que nos viene de Dios? Los apenas cuatro versículos que trae el evangelio de este domingo nos presenta una secuencia que nos da la clave. El Señor dice que sus ovejas escuchan su voz, aunque no todas, pero aquellas que escuchan esta voz, reconociendo que proviene de Él y lo siguen, a ellos les da Vida Eterna. Está más que claro, entonces, que el Señor dirige su voz hacia nosotros y obviamente con el objetivo de que lo escuchemos. Pero ¿qué significa escuchar al Señor? No es oír con los oídos de nuestro cuerpo, sino con los de la fe, con los del corazón. Y si ya lo hemos escuchado, ¿podremos hacernos los sordos? Sí, de hecho en algunas ocasiones no seguimos su voz, sino la nuestra, la de nuestros caprichos o instintos, o las voces de nuestra sociedad. Esto ya indica que tenemos plena libertad para escoger, es decir, podemos escoger seguirlo a Él o no seguirlo. Ahora bien, ¿tenemos conciencia de que si no lo escuchamos y no lo seguimos, no nos podrá dar la Vida eterna que nos ofrece? Pareciera que no siempre nos damos cuenta de ello, sin embargo, el Señor no deja de llamarnos para que no nos desviemos del camino que nos conduce hacia esa vida eterna. Luego, “estirar la mano”, significará mostrar interés por lo que nos dice y los que nos regala y estar de hecho atentos a su voz para seguirlo, viviendo de acuerdo con su voluntad.

En todo caso, hasta aquí hemos mirado esta figura sólo en referencia a nosotros, pero si recordamos que estamos celebrando la Jornada Mundial de oración por las Vocaciones, también debemos decir algo al respecto. Se trata de asumir que el Señor no nos llama sólo a nosotros personalmente, sino a muchos o quiere al menos que muchos escuchen su voz y lo sigan, para que formen parte de esta muchedumbre incontable de la que nos habla el Apocalipsis. Por eso el Señor necesita que su voz sea llevada y transmitida hasta en los confines del mundo, y para ello requiere de operarios que sean verdaderos “parlantes de alta fidelidad”, que transmitan su voz sin distorsión, pues el camino que debemos seguir todos a la Vida Eterna es uno solo, el señalado por Jesús, Buen Pastor.

Pidamos, pues para que el Señor abra los oídos de nuestro corazón y nos ayude a escucharlo y reconocer su voz, que nos regale pastores según su corazón, que a quienes Él llame, tengan la generosidad necesaria para servirle de instrumento y así su voz sea escuchada y para que nos conceda a todos llegar a la Vida Eterna. Amén.

 

 

Fray Pablo Gamboa Cáceres
Mercedario