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Comentario Religioso dominical


COMENTARIO RELIGIOSO
Domingo 31 de marzo

 

Domingo de Pascua de Resurrección

Lecturas:                                                                       
Primera lectura: Hechos 10, 34.37-43;                                                                                      
Salmo: 117, 1-2. 16-17. 22-23;                                                                                                           
Segunda lectura: Col 3, 1-4 ;                                        
Evangelio: Juan 20, 1-9

 

En un mundo acostumbrado a malas noticias, hoy la liturgia nos trae una Buena Noticia, Es una noticia extraordinaria. Algo que nunca nadie ha escuchado, se trata del triunfo de la vida por sobre la muerte. Dios ha resucitado a su Hijo.

Sí. Ese hombre que contemplamos  muerto en  la cruz, ha resucitado. Las noticias nos han llegado por el testimonio de algunas mujeres que habrían ido muy temprano al lugar donde habían puesto el cuerpo sin vida de Jesús.

Sorpresa mayúscula de estas mujeres. El “sepulcro estaba vacío”. Su temor las lleva a comunicar la noticia a los discípulos, ellos por su parte “corren” a comprobar  si estos rumores son verdaderos.

Comprueban que efectivamente los hechos son reales, que “la piedra había sido sacada”, “que las vendas estaban en el suelo”.

Son capaces de creer por que ven, de comprobar con sus propios ojos que efectivamente algo extraordinario había pasado, aun tendrían en sus mentes la imagen de Jesús colgado en la cruz o en sus conciencias el haberlo dejado solo.

 ¿Cómo sería esa alegría de esos hombres al comprobar que Jesús estaba vivo?, Darse cuenta que todo lo que les había dicho era verdad y comprobar “que según las escrituras el debía resucitar de entre los muertos”.

¿Qué pasa con nosotros hoy, al escuchar estos relatos?, los invito a tratar de sentir lo que sintieron Pedro y Juan. Tratemos de imaginarnos  la angustia de María Magdalena al comprobar que Jesús no estaba en el sepulcro y el gozo de evidenciar que su Señor no estaba muerto. 

No contemplemos este misterio desde afuera, la resurrección debiera impactar nuestra vida. No podemos quedarnos iguales. Resurrección es transformación, es vivir de una forma distintita es vivir como resucitados.

“Creer en la resurrección de Cristo es poseer la certeza profunda, que también nosotros, unidos al resucitado, podemos alcanzar esa vida nueva, plena que anhelamos en nuestro corazón”.

“Del hecho sobrenatural de la Resurrección del Señor, brotó el ardor y el trabajo evangelizador de los Apóstoles y también la valentía de los mártires, nosotros hoy         ¿Cómo podemos comunicar a nuestros mundo el gozo que brota de la resurrección de Jesucristo?”

Fray Mario Salas Becerra
Mercedario