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La JMJ, signo de armonía, mosaico de razas, pueblos y culturas unidos en nombre de Jesús


El próximo miércoles 27 de julio comenzará el Viaje Apostólico del Santo Padre a Polonia, con ocasión de la 31ª Jornada Mundial de la Juventud que concluirá el domingo 31 de julio.

El Santo Padre envió un vídeo mensaje a Polonia con motivo de la inminente celebración de la XXI Jornada Mundial de la Juventud que brindará al Papa la ocasión de encontrar en Cracovia a los jóvenes de todo el mundo y también a la “querida nación polaca”, todo ello en el signo de la Misericordia de este Año Jubilar, y en la memoria “agradecida y devota de san Juan Pablo II, que fue el artífice de la JMJ, y fue el guía del pueblo polaco en su reciente camino histórico hacia la libertad”.

El Papa Francisco da las gracias a los jóvenes polacos por la preparación de ese evento, “sobre todo con la oración” y ya desde ahora los bendice y abraza, al igual que a los de toda Europa, África, América, Asia y Oceanía así como a sus países, a sus deseos y a sus pasos hacia Cracovia “para que sean una peregrinación de fe y de fraternidad”, y pide al Señor Jesús que les conceda la gracia de experimentar en ellos mismos las palabras: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia".

“Deseo mucho encontrarme con ustedes–prosigue el Pontífice- para ofrecer al mundo un nuevo signo de armonía, un mosaico de rostros diferentes, de tantas razas, lenguas, pueblos y culturas, pero todos unidos en el nombre de Jesús, que es el Rostro de la Misericordia”.

Y dirigiéndose a los hijos e hijas de la nación polaca exclama: “Siento que es un gran don del Señor el estar entre ustedes porque son un pueblo que en su historia ha atravesado tantas pruebas, algunas muy duras, y ha salido adelante con la fuerza de la fe, sostenido por la mano materna de la Virgen María. Estoy seguro de que la peregrinación al santuario de Czestochowa será para mí una inmersión en esta fe probada, que me hará mucho bien. Les agradezco las oraciones con las que están preparando mi visita. Doy las gracias a los obispos y sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los fieles laicos, especialmente a las familias, a las que llevo en espíritu la exhortación apostólica Amoris laetitia . La "salud” moral y espiritual de una nación se ve por sus familias: por eso san Juan Pablo II se interesaba especialmente por los novios, los jóvenes esposos y las familias. Continúen por este camino”.

“Queridos hermanos y hermanas –concluye - les envío este mensaje como prueba de mi afecto. Permanezcamos unidos en la oración. ¡Y nos vemos en Polonia!".