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Se celebraron los 50 años de vida parroquial de la Basílica de La Merced


Con profunda alegría y gratitud la familia mercedaria se reunió este viernes para celebrar los 50 años de vida pastoral parroquial de la Basílica de la Merced.

La Eucaristía la presidió el Cardenal Ricardo Ezzati A., concelebró el Superior Provincial de los padres mercedarios, fray Ricardo Morales Galindo y el párroco de la Basílica, fray Mario Salas. Acompañaron la celebración religiosos mercedarios y de otras congregaciones, sacerdotes diocesanos, el vicario de la Zona Centro, padre Marek Burzawa y representantes de las comunidades mercedarias de El Salto y Quillota y una delegación de la Pastoral Juvenil mercedaria.

Al iniciar su homilía el Cardenal Ezzati señaló, “celebrar 50 años de vida parroquial y centenar de años de años en esta iglesia como pueblo de Dios, nos permite levantar el corazón para decirle a Dios: “Gracias”. En la persona del padre provincial quiero agradecer a la Orden de la Merced, que desde el comienzo de la historia de Chile han estado en este lugar, anunciando a Jesucristo y haciendo que muchas personas, a través del bautismo y en la eucaristía, crecieran como pueblo de Dios. En la persona del actual párroco quiero agradecer a todos los pastores que en estos 50 años han llevado adelante la misión de ser padre, amigo y maestro de los cristianos que han encontrado aquí su casa”.

Prosiguió sus palabras en relación a las lecturas del día (Evangelio de San Juan, multiplicación de los peces y panes), “un niño con cinco panes y dos peces que pone en la mano de Jesús logra que el Señor realice un milagro extraordinario, de que de ese milagro haya sobreabundancia, no le toco un pedacito sino que comieron todo y se llenaron doce canastas con lo que sobro. Así es el Reino de Dios, hermanos y hermanas, quiénes son los que forman la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Merced, son ustedes y qué cosa son ustedes, qué poder tienen, qué posibilidad tienen de saciar con el pan de vida eterna a tantas y tantas personas que viven y acuden a este lugar. Y más todavía, qué son ustedes para saciar el hambre de tanta gente que deambula por este centro de Santiago. Podrían decir que para hacer ello necesitaríamos de tantos medios, a lo mejor se sienten como ese niño, tienen cinco panecillos y dos peces, pueden decir que solo aportan en la catequesis, en el acompañamiento de los novios, pero ustedes tienen, al igual que los obispos y los sacerdotes, solo cinco panes y dos peces. Atrévanse hermanos a poner en las manos de Jesús lo que son y lo que tienen. Jesús no dejará de multiplicar lo que son y lo que hacen para que el Reino de Dios crezca, para que la palabra de Salvación llegue al corazón de las personas”.

Al finalizar la eucaristía la comunidad parroquial entregó un pequeño reconocimiento al Cardenal Ezzati, al vicario de la zona centro y a los antiguos párrocos de esta comunidad mercedaria. Posteriormente se vivió un compartir fraterno en los jardines de la Basílica.

       


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