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Reconstruyendo la patrimonial Iglesia La Merced de Rancagua


La intervención se realiza con los recursos aprobados el año 2013 por el Consejo Regional de la región de O´Higgins, gracias a la gestión, y como parte de la política de estado, que ha implementado el Ministerio de Obras Públicas para el rescate del patrimonio arquitectónico de nuestro país.

En cada calle y en cada rincón del país se ha forjado parte de nuestra historia, la intersección de las calles Cuevas con Estado, en el centro de Rancagua, es testigo y parte viva de este proceso que ha enraizado a la comunidad con su tierra y su historia. La Iglesia de La Merced, con sus anchos y añosos murallones de adobe y ladrillo y extensa techumbre de tejas, ha sido y es parte relevante en la identidad cultural de la región de O´Higgins y el país.

La Iglesia y el convento mercedario se encuentran hoy en un especializado proceso de restauración y reparación por parte de la Constructora DVC.SA, esto dado que las estructuras del inmueble se vieron seriamente afectadas por el terremoto del 27 de febrero del 2010. 

 

Historia y reconstrucción

Los primeros antecedentes históricos de la iglesia se encuentran en los archivos de la Provincia Mercedaria de Chile que dan cuenta, en marzo de 1754, de la existencia de una Iglesia y un Hospicio en la Villa Santa Cruz de Triana, ubicada a una cuadra al norte de la actual plaza de Los Héroes (calle Estado esquina Cuevas). A lo largo de los años se han realizado reparaciones, reconstrucciones, modificaciones de la nave central de la iglesia, entre otros trabajos.

Las características propias y el valor histórico del inmueble implican una intervención especializada en el proceso de restauración, colocando en valor los materiales originales de la Iglesia y convento, con las debidas estructuras que dan un soporte permanente y duradero a esta emblemática obra. Así lo cuenta Álvaro Riquelme, arquitecto restaurador, responsable de los trabajos de restauración de la Iglesia La Merced, quien da cuenta de las características de la estructura y por ende del arduo y específico trabajo que se realiza, “es una técnica constructiva de adobe, en toda su estructura, con refuerzos de madera y fundaciones de ladrillo y piedra. Son clásicas estas construcciones a partir del siglo XVIII y XIX. Cuando llegamos la Iglesia tenía importantes daños estructurales, principalmente en el muro sur de la iglesia, que estaba desvinculado del resto y por ello sufrió más con el terremoto”, señaló.

Dada las características de edificación, y en este caso en particular, al intervenir los muros y retirar el estuco se apreció la existencia de más daños estructurales de los que se habían estimado en un principio, los que no se evidenciaron en los estudios, ya que habían sido tapados por reparaciones erróneas realizadas a lo largo de los años.  Álvaro Riquelme señala que “los procesos de deterioro son acumulativos, así sumamos los sucesivos temblores que hemos sufrido en la zona, filtración de aguas lluvias dado que la techumbre quedó corrida con el terremoto, ha hecho que se adicionen más daños a la estructura que los estimados en un comienzo”. El arquitecto ejemplificó lo anterior con lo que sucedió con un sector de la nave de la Iglesia, “En el lado sur se presentaba un socavón bastante peligroso que ponía en riesgo el muro, ese fue uno de los sitios donde tuvimos que hacer una intervención importante, donde se tuvo que apuntalar para poder de ahí recomponer  esa zona”, señaló.

Álvaro Riquelme detalló que se está reconstruyendo y recomponiendo todas las partes de la iglesia, “los muros de tierra se han reconstruido con bloques de tierra y refuerzos de madera. Toda la estructura, la antigua como lo que se hizo nuevo, se ha reforzado con malla electro soldada, lo que permite, que en caso de un sismo o terremoto, estas murallas no se vacíen, no se caigan, no se desprendan”. Además, Riquelme señala que  la tierra que se ha sacado de los trabajos se ha reutilizado en estucos y en nuevos bloques, ello como parte de una perspectiva profesional que revaloriza los elementos originales de las obras.

 

Valoración de los padres mercedarios

El Superior Provincial de los padres mercedarios, fray Ricardo Morales Galindo, valoró el trabajo de restauración ​que se está realizando en la Iglesia y convento mercedario, “pues coloca en evidencia los frutos del trabajo en conjunto entre el estado y la comunidad religiosa cuando se trata de poner en valor el patrimonio de la Iglesia. Como religiosos mercedarios estamos agradecidos de todos los profesionales que han estado detrás de este proyecto, aportando desde sus conocimientos al éxito de las obras”.
El padre Ricardo reflexionó respecto al valor espiritual de este templo para la comunidad rancagüina, "La Iglesia de la Merced no solo esta presente en la historia libertadora de la patria, sino en la memoria espiritual de la ciudad, pues desde ella muchos religiosos han entregado su cercanía y solicitud al pueblo de Rancagua, bautizos, matrimonios, eucarísticas, etc. han marcado a generaciones de rancagüinos dejando huellas imborrables de la presencia evangelizadora y redentora de la Merced. La devoción a la Virgen desde siempre ha sido un sello del apostolado de los religiosos mercedarios, y eso se ha irradiado a toda la sexta región desde el convento la Merced de Rancagua"

​Finalmente destacó la importancia histórica del lugar, tanto para nuestro país como para la Orden de la Merced, la que se encuentra en camino a celebrar los 800 años de su fundación, "es un convento que nos habla de patriotismo y entrega, de dar la vida por los valores nobles de la patria, y que para nosotros mercedarios nos dice mucho, pues por nuestro cuarto voto de redención, dar la vida por quien este en peligro de perder sus fe, nos invita a seguir trasmitiendo el evangelio redentor de Jesucristo, que da la vida por nosotros y que nos invita también a nosotros a entregarnos por los hermanos que sufren cautividad."

 

Obras en proceso

El diseño del proyecto como la ejecución de obra ha estado a cargo de la Dirección Regional de Arquitectura Región de O´Higgins del Ministerio de Obras Públicas como Unidad Técnica. Asunción Salazar, encargada regional de Patrimonio de la Dirección de Arquitectura del MOP, señala que este proyecto es parte de la cartera de proyectos del Programa Puesta en Valor del Patrimonio, el cual tiene un alcance nacional.

El Gobierno Regional ha realizado un importante esfuerzo para recuperar el patrimonio arquitectónico regional, destaca la arquitecta, ya que es la referencia material donde se alberga toda la identidad de la región, en ese contexto señala, “la Iglesia y el convento La Merced en Rancagua es relevante no sólo a nivel regional sino que nacional por la connotación histórica que tiene en el proceso independentista. Es el lugar de la batalla de Rancagua y la torre es el lugar donde O'Higgins se parapetó. Además, los mercedarios son la primera Orden religiosa que llega a Chile”.

Al trabajar en inmuebles históricos se evidencia la historia constructiva de estos,  los que quedan completamente en evidencia en la ejecución de la obra ya que no “no se puede verificar con los estudios la totalidad de daños o muchas veces hay hallazgos de cosas que no se pudieron detectar porque no se tenían datos, por ejemplo, una puerta o una ventana, todos son hallazgos que obligan ir ajustando el proyecto. En otros casos, al “desvestir” la obra o al levantarse las tejas, se encuentran más o nuevos daños que requiere ampliar los contratos”.

En un comienzo se ha financiado la restauración de parroquias, “ya que forman parte de la historia e identidad de una zona, más allá de una práctica religiosa, han sido el centro de las distintas localidades. El recuperar las iglesias tiene que ver también con recuperar el autoestima de las comunidades”, señala Asunción Salazar. Además de parroquias se ha diversificado la cartera de proyectos, por ejemplo, la cárcel de San Fernando, las  gobernaciones, estaciones de ferrocarriles, viviendas que han sido relevantes como la Casona Agustín Echeñique en Peralillo, entre otras obras.

 

Montos

El financiamiento de la obra es de 2.125 millones de pesos y forma parte de una línea de financiamiento de la Subsecretaría de Desarrollo (Subdere), que inicialmente fue financiado por medio de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por medio del Programa de Puesta en valor del Patrimonio. En la actualidad ha tenido una continuidad con fondos propios del estado el que se desarrolla en todo Chile.

Hoy, los trabajos en la Iglesia de La Merced y el convento, avanzan en pos de resguardar el patrimonio cultural y religioso de Rancagua, afrontando las dificultades y desafíos de una obra de esta envergadura dada sus características arquitectónicas.

       


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