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Día de Cristo Redentor


Hoy celebramos la fiesta de Cristo Redentor y el día del joven mercedario. El acto redentor de Cristo ha venido a romper las cadenas del pecado y de la muerte que envolvía al hombre. Nos ha redimido con su sangre y con su muerte en cruz.

Compartimos citas extraídas del texto: “CRISTO REDENTOR, MAESTRO Y MODELO DEL MERCEDARIO O MERCEDARIA. Una propuesta de vida y compromiso cristiano con sello redentor para hoy” de fray Carlos Anselmo Espinoza O. de M.

 

“La palabra “redención” procede de la palabra latina redemptio que significa “re – compra, rescate”, que traduce el griego apo – lytrosis (de lytron que significa “medio de liberación, precio de rescate”). En nuestra lengua la palabra redención concentra los diversos modos por los que Dios se ha adquirido un pueblo: liberación de la esclavitud, liberación de la cautividad, salvación de un peligro. Así tenemos cuatro palabras significativas que, en su conjunto apuntan al hecho central de la redención: liberación, esclavitud, cautividad y salvación. Con ellas no se definen “esencias o categorías o conceptos” sino modos de actuación de Dios o acciones que tienden a la redención. Estos modos de acción se apoyan en la experiencia de Dios, en el contexto global de la Alianza”.

"Redención es una palabra que está relacionada con una serie de otras palabras que apuntan al mismo sentido original. Así se puede comprender que las palabras liberación, rescate, salvación, expiación, adquisición, justicia, justificación, purificación, etc. están apuntando a algún aspecto que incluye la palabra redención. Esto significa que hay que tener cuidado con absolutizar una de estas palabras, imagen o término. Por otra parte, la palabra redención indica un carácter misterioso, inagotable y de múltiples formas de la acción de Dios por el hombre pecador. Justamente es el hombre pecador el que es redimido. El concepto clave para comprender la redención es el del pecado o caída que afecta a todo ser humano como descendiente de Adán".

“Redención es la acción con la cual Dios, directamente o por mediaciones y mediadores, viene en socorro del hombre y lo libra de la culpa o pecado. Redención es el sí victorioso y siempre válido de Dios en su entrega absoluta y definitiva por la vida del hombre”.

 

“El carisma redentor de San Pedro Nolasco no se reduce a una u otra obra a favor de la libertad de los cautivos; el carisma redentor implica asumir el estilo de vida de Cristo como Redentor del hombre conducidos por el ejemplo de nuestro Santo Fundador”.

 

“El seguimiento de Cristo Redentor implica, entre otras cosas, vivir desde el Evangelio, imitar las actitudes del Señor, desarrollar las posibilidades del bautismo como camino de santidad, dar testimonio del amor de Cristo. Significa poner a Cristo, su persona, su palabra y su obra redentora en el centro de nuestra vida personal de cristianos”.

 

“Cristo Redentor es modelo de la redención. Ser maestro y ejemplo viviente de lo que se enseña es clave en Jesús. Mirad a Él, como es paciente y humilde de corazón, como es manso y sencillo. Se trata de descubrir los sentimientos de Cristo Jesús frente a la humanidad sufriente. Jesús supo ver al necesitado; Jesús supo discernir siempre la voluntad del Padre; escudriñó en los corazones. Fue atento a los signos de fe y de amor. Para el mercedario Cristo es su modelo de vida, su ejemplo de santidad, de servicio, de entrega, de obediencia, de amor hasta el extremo”.

 

“Cristo Redentor es maestro de la redención. Si queremos aprender el modo como se debe ejercitar la redención deberemos prestar atención al Señor. Cómo Jesús tiene compasión de los necesitados que van a él, cómo ve Jesús a los seres humanos, cómo se manifiesta sensible a las necesidades de los que le rodean, cómo actúa frente a los demás, cómo los trata y respeta. Aprender de Cristo el modo de tratar a los demás, muy especialmente a los pobres, a los cautivos. Cristo es Maestro del amor convertido en servicio. Es Maestro en la entrega de su propia vida por los demás”.

 

“San Pedro Nolasco ha fundado esta familia bajo la inspiración del Espíritu Santo. Ha sido fruto de un acto de fe sobrenatural y no sólo una respuesta a una necesidad histórica de cautivos. Nolasco ha sido un cristiano que, atento a la voluntad salvífica de Dios, ha dado respuesta con un Sí de fe y obediencia a lo que Dios le pedía”.