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31 de agosto Fiesta de San Ramón Nonato


Invitación a las futuras madres de familia para que el próximo domingo 31 de agosto, Fiesta de San Ramón Nonato asistan a los templos mercedarios en horario de misas para recibir la Bendición especial para las madres gestantes.

San Ramón Nonato es el Patrono de las Madres que esperan a su hijo o hija y le suplican su intercesión para tener un parto normal y un hijo o hija sanos. Felicitamos a las mujeres que tienen la valentía de acoger la vida nueva que han engendrado como un regalo de Dios. Promover y defender la vida es un imperativo que brota del evangelio de la vida. Quedan pues invitadas las familias que esperar un nuevo retoño para agradecer el precioso don de ser madres y padres.

También te recordamos que en los templos mercedarios puedes solicitar la Novena de las Madres, las velas y el agua de San Ramón.

 

San Ramón Nonato, Religioso y Mártir Mercedario (1200 - 1240)

Nació en Portell, en las cercanías de Barcelona, España, en el año 1200. Sus padres eran descendientes de la antigua y noble casa de los Vizcondes de Cardona. Según la tradición, fue extraído del vientre de su madre fallecida horas antes, es decir, se trataría de la primera cesárea que se registra en los anales de la obstetricia. Debido a ello el pueblo le dio el apodo de "Nonato" (no nacido), que con el tiempo se convirtió en su apellido y que él nunca cambió.

 No se tienen mayores datos acerca de su niñez y adolescencia. En el año 1221 ingresó en la Orden de la Merced, fundada tres años antes, en 1218, y entabló con Pedro Nolasco una relación de profunda amistad.

 Ya como sacerdote dejó oír su voz de gran predicador, recorriendo las ciudades y pueblos de Cataluña, hablándole a la gente en un lenguaje simple, pero profundo. Su palabra, pero sobre todo su testimonio de vida, atraían  a la personas y aquéllos de mala vida se rendían a su elocuencia, volviendo a tomar el camino del bien.

 Nombrado redentor recorrió Valencia y Argel. En este último lugar, en 1226, logró liberar a 140 cautivos. Mientras se reunía el dinero para el rescate de los demás, él se quedó como rehén de los musulmanes, sosteniendo la fe de los muchos que allí quedaban y que estaban en serio peligro de perderla. Cumplida su misión volvió a Barcelona, donde fue recibido con jubilosas muestras de afecto por todo el pueblo.

 En 1229, en África, libera a 150 cautivos y luego en Bujía, el año 1232, libera a 228. En esos lugares discutía públicamente con los judíos, terminando por convertirlos al cristianismo no sólo a ellos, sino que a los moros que observaban la discusión.

 En el año 1239 realizó su última redención. Unos dicen que en Túnez, otros que en Argel. Allí se quedó también como rehén y aprovechaba la poca libertad que tenía para predicar en los lugares más concurridos, de tal suerte que convirtió y bautizó a un gran número de musulmanes y judíos.

 Su figura, aún en ese ambiente hostil, ejercía una atracción a la que era difícil sustraerse. Sus verdugos, para evitar que convirtiera al cristianismo a sus carceleros, le practicaron dos orificios en los labios con un hierro candente y le pusieron un candado en la boca, el cual abrían sólo para darle agua y pan, su único alimento. En esas condiciones soportó ocho meses de prisión y de varias torturas, hasta que Pedro Nolasco logró entregar la suma del rescate y liberarlo.

El Papa Gregorio IX le demostró toda su admiración haciéndolo cardenal en el año 1239, con el título de San Eustaquio, y lo llamó a su lado como consejero.

Ramón Nonato murió en Cataluña, en Cardona, el último domingo de agosto del año 1240, precediendo por muchos años en la tumba a Pedro Nolasco, su gran amigo y consejero.

En el año 1625 se aprobó el culto inmemorial que le tributaban en la capilla de San Nicolás de Portell, lugar de su extraordinario nacimiento, y en el año 1677 su fiesta fue extendida a toda la Iglesia.

Se le atribuyen numerosos milagros, ya sea en vida o después de su muerte, y lo que es enteramente cierto, sin que exista ninguna duda al respecto, es que a imitación de su maestro, San Pedro Nolasco, pasó por el mundo haciendo el bien a todos los pobres.

Se le considera protector de las embarazadas y de todos aquéllos que intentan hacer nacer hombres libres.