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Mensaje del Padre Provincial en el día de San Pedro Nolasco


Compartimos la reflexión de fray Ricardo Morales Galindo O. de M. en este día que celebramos a nuestro fundador San Pedro Nolasco.

Estimados Hermanos:

En el gozo pascual los saludo en el Señor resucitado en este día en que nuestra Orden celebra a su Santo Fundador. Sin duda es la oportunidad para detenernos en la fraternidad y en la celebración litúrgica en la imagen de Nolasco, que sigue irradiando la fuerza de ese carisma primigenio que engendró nuestra Orden en el seno de la Trinidad y para el bien de la Iglesia.

Detenerse y contemplar la imagen del Fundador, es oportunidad para profundizar en algunas notas que considero relevantes.

La primera tiene que ver con la asimilación que ha hecho la tradición mercedaria de la figura de nuestro Padre con la de Moisés. El libertador de Israel es para los mercedarios prefiguración del otro libertador que también reconoció la llamada de Dios que lo invitaba a ir a los nuevos Egiptos de la historia, descubriendo la cautividad y actuando en consecuencia. No debemos desconocer por otra parte, que finalmente Moisés y Nolasco vienen a ser imagen del único liberador de la historia, Jesucristo, tal como la misma tradición mercedaria da cuenta, por ejemplo en el Proemio de las Constituciones Amerianas.

La lectura de los Hechos, que leemos en el día de hoy, señala que el Señor le señala a Moisés: “He visto lo que sufre mi pueblo en Egipto, he escuchado su gemido y he bajado a librarlos. Y ahora ven, que te voy a enviar a Egipto”. ¿Cómo no reconocer en esa invitación la que Nolasco experimentó y la que también cada uno de nosotros percibió al querer ser mercedario? Cada uno sabrá reconocer el llamado original del Señor en esa “zarza ardiente”, y cada uno podrá señalar esos gemidos de los cautivos que lo interpelan en el hoy de nuestra historia.

Sentirse parte de una fuerza liberadora por parte de Dios es reconocer que el Señor sigue llamando, por que siguen existiendo ambientes de cautividad y opresión que reclaman libertad. En esa fuerza “centrífuga” de la historia se ubican Moisés y Nolasco y cada mercedario que siendo fiel a Dios quiere responder a la llamada de Dios. Como Moisés podríamos decirle al Señor que quiénes somos para tamaña tarea, sin embargo, precisamente por que la obra es de él, la respuesta será: “Yo estaré contigo”.

“Yo te envío al Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto. Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para ir al Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?: Respondió Dios. “Yo estaré contigo”” Éxodo 3, 10-12.

            No olvidemos que por grande que sea la tarea y por muchos que sean lo obstáculos el Señor no deja de repetirnos que está con nosotros en la tarea liberadora. Esa es la confianza y la certeza que nos sostiene.

            En segundo lugar quisiera brevemente detenerme en una tentación que nos puede acontecer. Es la de buscar los cautivos más allá de nuestro metro cuadrado, como si lo de cruzar mares y subirse a los “maderámenes” para ir a tierra de infieles, fuera algo que nos impele más allá de nosotros o de nuestro entorno,  en esos espacios denominados hoy “periferias”. Pero como nos ha dicho el Papa Francisco, las periferias están más cerca de lo que pensamos:

         La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad”. Evangelii Gaudium 46.

Finalmente hermanos desearles a cada uno de ustedes una hermosa celebración de Nuestro Padre Fundador. Nolasco sigue vivo en cada corazón inquieto por la libertad, en cada corazón que no se contenta con lo mínimo, en cada corazón que tiene oídos atentos al clamor del cautivo.

Nuestra bendita Madre de la Merced, compañera de Nolasco en la tarea redentora, nos sostenga con la gracia de su Hijo.

Fraternalmente,

 

Fr. Ricardo Basilio Morales Galindo. O. de M.

Provincial.