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Saludo de Navidad del Padre Provincial


"Desde la humildad Dios comienza a construir su historia con el hombre, Jesucristo es para cada uno de nosotros esa esperanza cumplida que llena de sentido el horizonte de nuestra vida". Compartimos a toda la comunidad mercedaria de Chile el saludo de Navidad del Padre Provincial, fray Ricardo Morales Galindo O. de M.

“No desistas, Señor, sigue insistiendo

en venir a nosotros, en hacerte

vecino del dolor y de la lágrima.

Ven más cada mañana, nunca dejes

de acercarte.

 

Sucede

que la arcilla es así,

que está rajada

de añoranza y de amor

y nuestro cántaro

se nos queda sin sol, se cuela el agua

hacia Ti.

 

Sigue empeñado,

a pesar de nosotros y la aurora,

viniendo a nuestra sed.

Llegará un día

en que todo estará

como Tú quieras” (Valentín Arteaga)

 

Ya a pocas horas de celebrar  Navidad, quisiera enviar este saludo para cada uno de ustedes, en la alegría del nacimiento de nuestro Redentor.  Me he servido de la oración que he colocado al comenzar esta carta, pues pienso que expresa muy bien las consideraciones que quisiera transmitir en esta oportunidad. Es en el silencio y la pobreza de Belén, donde Dios se nos vuelve a hacer cercano y a llenar nuestra vida de esperanza, contemplando ese horizonte de plenitud, ese día “en que todo estará como Tú quieras”.

Muchas cosas han acontecido este año, si miramos hacia atrás sin duda que descubriremos ese paso de Dios, que quizás en su momento nos resulto contradictorio o difícil de entender, pero que ahora vemos con otra perspectiva. Dios siempre nos sorprende y hoy en Navidad nuevamente nos asombra al revestirse de esa humanidad que quiere redimir.

Sin duda, muchas situaciones deben ser redimidas, de nuestra propia vida, de nuestra comunidad, de nuestra Iglesia,  y puestas a los pies del pesebre, para desde la sencillez de ese lugar reconocernos profundamente necesitados de la acción salvadora de Dios.

Desde la humildad Dios comienza a construir su historia con el hombre, Jesucristo es para cada uno de nosotros esa esperanza cumplida que llena de sentido el horizonte de nuestra vida.

Frente al nacimiento del redentor nos podemos preguntar como Von Balthasar lo hacía: “¿Cómo llega Dios a hacerse comprender por el hombre? ¿Cómo puede una Palabra infinita imprimirse en una palabra finita sin perder su sentido?”. Sin duda que la respuesta la encontramos en la Encarnación del Verbo, donde Dios se hace “explícito” para la humanidad en su Palabra de Verdad.  Y como dirá el mismo teólogo: “Y puesto que el Hijo es en Dios el Icono eterno del Padre, podrá sin contradicción asumir en él la imagen que es la criatura, haciéndola entrar, sin disolverla… en la comunión de la vida divina”.

A eso estamos llamados hermanos, a ser “iconos” del Padre, en Cristo, por el Espíritu. Necesitamos hoy más que nunca transformarnos por la acción de la gracia redentora, desde nuestra libertad dejarnos convertir a la imagen de Cristo. Tanto la Iglesia como el mundo nos reclaman ser hombres de Dios, hombres de misericordia y libertad, siendo precisamente imágenes del Dios que ha querido hacer morada en medio nuestro. No podemos sino mirar desde esta verdad nuestra vida, y desde ella construir lo que el Señor quiere manifestar.

Finalmente les pido oración por nuestra provincia, son muchos los desafíos que se nos presentan, si no lo hacemos desde la certeza que nos da Dios, de su acción y presencia, toda construcción será efímera:

“Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los centinelas. (salmo 126)

 

            Les deseo sinceramente una hermosa celebración de Navidad, que no sea una celebración más, sino mas bien, la oportunidad de renovarnos en la esperanza y la alegría, Dios cuenta con nuestra libertad para hacerse presente en medio del mundo, quizás queriendo que desde la humildad y la “paradoja” del pesebre, comprendamos el misterio de su amor.

 

Fraternalmente,

 

Fr. Ricardo Basilio Morales Galindo, O. de M.

Provincial