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Mensaje del Equipo de Reflexión en el Año de la Fe


Los primeros días de octubre se reunió en la Curia General (Roma) el Equipo de Reflexión de la Merced (Pro Redemptione), instancia que a elaborado el mensaje que a continuación compartimos para su lectura y descarga.

A toda la Familia Mercedaria de religiosos, religiosas y laicos:

Convocados por el Maestro General de la Orden de la Merced, P. Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, se ha reunido del 3 al 9 de octubre de 2013 en la Curia General (Roma) el Equipo de Reflexión de la Merced (Pro Redemptione), constituido por fr. Fernando Ramos (Provincia de México), fr. Ponç Capell (Provincia de Aragón), fr. Sergio Navarro (Provincia de Argentina), fr. Damase Masabo (Consejero General), y lamentamos la justificada ausencia de fr. John Londerry (Provincia de Brasil). Se ha incorporado al Equipo de Reflexión la hna. Filomena Hirota (Coordinadora General de la Hermanas Mercedarias Misioneras de Bérriz), ampliando así la comunión de diálogo para bien de toda la familia mercedaria, religiosos, religiosas y laicos.

Comenzamos haciendo memoria del camino recorrido desde nuestra primera reunión del año pasado, releyendo nuestras actas, revisando nuestro estatuto interno, y poniendo al día nuestra planificación del Equipo. Evaluamos que, aunque no hemos podido reunirnos dos veces en el año, nos hemos comunicado para dar algunos pasos concretos, sobre todo con el proyecto de Observatorio de la Cautividad.

En un ameno clima fraterno, ahora sororal, hemos compartido nuestra visión de los desafíos del mundo contemporáneo a la vida y misión redentora, en vistas al diseño del Observatorio. Los complejos procesos de globalización generan situaciones opresoras y degradantes para miles y millones de personas en peligro de perder su dignidad humana. Los niños, niñas y adolescentes en riesgo, las personas privadas de libertad o perseguidos por su fe, las víctimas de tráfico y trata de personas y el cambio climático han sido motivos de nuestra observación, reflexión y discernimiento. Sabemos que este proceso de globalización es también una oportunidad de diálogo intercultural, de reconocimiento de nuestras identidades y diferencias, de valoración del otro/otra como riqueza en su diversidad. La tecnociencia ha generado nuevas formas de poder, opresión y cautividad, pero también posibilita novedosas formas de comunicación, encuentro y crecimiento en el compromiso mercedario de construir un mundo libre y justo para todos. Es por eso que estamos trabajando sobre un “Observatorio de la cautividad”, un espacio virtual de observación de las nuevas formas de opresión y de discernimiento pastoral de nuestros compromisos y posibles innovaciones, abierto a la participación de toda la familia mercedaria.

Hemos tenido espacio de encuentro para compartir una propuesta con la Comisión 2018, sobre la posibilidad de realizar un Congreso Internacional Jubilar como un ámbito para compartir nuestros diversos compromisos pastorales, producciones culturales y talentos artísticos. Otra propuesta compartida, a ser discernida por el  Consejo de Provinciales, es la de realizar un nuevo diagnóstico institucional de la Orden de la Merced (como el realizado hace más de diez años por el Departamento de Investigación Sociológica, DIS) que incluya ahora las voces de toda la familia mercedaria. Entendemos que la celebración del octavo centenario es una oportunidad para hacer memoria agradecida del camino recorrido, pero sobre todo, espacio de encuentro para proyectarnos de nuevo a los desafíos del futuro como familia mercedaria.

Por último hemos compartido posibles publicaciones en una Serie Pro Redemptione, destinado a toda la familia mercedaria, abarcando temáticas y títulos de interés diverso como la globalización, la interculturalidad, el voluntariado, los privados de libertad, la fraternidad y sororidad, los vínculos e inclusión. Confiamos en que los procesos de reflexión pastoral y diálogo fraterno se amplíen y nos revitalicen como familia mercedaria.

 

MENSAJE DEL EQUIPO DE REFLEXIÓN EN EL AÑO DE LA FE

El Año Santo de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI con su Carta Apostólica Porta Fidei[1] nos ha permitido reflexionar sobre esta virtud teologal que dinamiza nuestra Vida y Carisma. En sintonía con la Iglesia[2], nuestra reflexión se ha orientado a promover una nueva evangelización que permita superar la actual crisis en la transmisión de la fe[3]. Para ello,  consideramos imprescindible un cada vez más profundo y personal encuentro con el Cristo Resucitado, maestro en el arte de vivir la fe como dinamismo que permite descubrir en los acontecimientos históricos de cada época los signos de los tiempos que permiten actualizar la misión redentora de nuestro carisma. Como la de Nolasco, aspiramos a una fe capaz de cambiar nuestros criterios de vida y de suscitar un compromiso liberador radical que sea, para los hombres y mujeres de nuestros tiempos, una nueva y motivadora experiencia del Dios que un día, en Jesús de Nazaret,  paso haciendo el bien y liberando a la humanidad sus esclavitudes[4]. La Familia Mercedaria del s. XXI quiere seguir anunciando al mundo el kerigma de la salvación. En Jesús, quien sufrió, murió y resucitó por salvarnos, encontramos la verdad liberadora que descubre la dignidad de los excluidos y víctimas de nuestro mundo y suscita la vocación para entregarse en favor de la libertad y fraternidad de los hijos de Dios.

Es nuestra tarea seguir descubriendo la complejidad de la sociedad en su conjunto y del hombre y mujer de nuestro momento, con sus grandezas y limitaciones. Sólo desde la comprensión de sus variables antropológicas, psicológicas y sociológicas podremos ofrecer un mensaje significativo y adecuado ellos[5]. La Merced debe seguir siendo, como lo fue en tiempos de Nolasco, un lugar de para la experiencia trascendente de la fraternidad desde los presupuestos de la fe. De este modo, cuantos hacemos vida en la familia mercedaria podremos crecer en la calidad de una fe[6] que debe dar sentido a toda nuestra existencia, hacernos expertos en humanidad y fraternidad y, consecuentemente, llevarnos a una solidaria acción por la promoción y liberación de los cautivos de nuestros días. Como lo fueron para Nolasco, las cautividades actuales son para nosotros la experiencia límite que se convierte en llamada mistagógica[7] capaz de renovar nuestra fe y nuestra disponibilidad al plan salvífico de Dios. Por otra parte, la pastoral redentora y liberadora que obramos en favor de los oprimidos de nuestra sociedad puede ser una experiencia análoga que actualice en los pobres de nuestros tiempos la redención obrada por Cristo en favor de toda la humanidad.

Los sentimientos de ineficacia, rutina, inercia, miedo, cansancio, así como las reacciones impulsivas y defensivas frente a los cambios o la falta de motivaciones, pudieran hacernos sentir quemados y desesperanzados; Por ello, valoramos este Año Santo de la Fe como una posibilidad para reencontrarnos con lo esencial: con el Señor Resucitado anunciado por la Iglesia, cercano en la Palabra y liberador en los sacramentos. De este modo, podemos afrontar con optimismo los efectos benéficos de una sociedad secularizada, nos abrimos a la riqueza de un mundo multicultural en el que descubrimos las semillas del Verbo y la acción del Espíritu, sacamos fuerza de nuestra debilidad y asumimos el reto actual de una mayor honestidad y transparencia para toda la Iglesia. Como afirma el Papa Francisco en su Lumen Fidei[8], necesitamos una fe que nos comprometa en la edificación[9] de un mundo más libre, que nos fortaleza en nuestros sufrimientos y de serenidad en las noches de nuestra fe[10]. El Dios que se nos revela en la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu nos motiva a mejorar nuestras relaciones interpersonales, a asumir actitudes de confianza fraterna que permitan la autorevelación del misterio de cada hermano y hermana, y a establecer relaciones afectivas humanizadoras[11] y gratificantes que nos permitan vivir con alegría las exigencias radicales de nuestro carisma.

En la fe, queremos ver el mundo con los ojos de Jesús[12], sentir al Espíritu en las novedades de la historia y descubrir al Artífice que nos asombra con la belleza luminosa plasmada en su creación. Queremos seguir, como los mártires del S. XX de la Provincia de Aragón y los de toda nuestra historia de ya casi 800 años de Merced,   dando nuestra vida, con alegría[13], por los cautivos de hoy, ofreciendo nuestra vida por su libertad.

 

Roma, 10 de octubre de 2013. 

Equipo de Reflexión Mercedaria Pro Redemptione

 

 

[1] BENEDICTO XVI, Porta Fidei. Carta Apostólica en forma de Motu proprio, Roma, 2011.

[2] Cf. AA.VV., Mensaje al Pueblo de Dios. XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos. 7-28 de octubre de 2012. Roma, 2012, 2.

[3] Cf. AA.VV., REUS, M., (ed por), La fe, Dios y Jesucristo. Una propuesta teològica, GS, Grupo Deusto-PPC, Madrid 2011, 28-29.

[4] Cf. Hch 10,38.

[5] Cf. AA.VV., REUS, M., (ed por), La fe, Dios y Jesucristo, 23-25.

[6] Cf. MARTÍNEZ, F., Al Servicio de la fe. La misión de la Iglesia en tiempos de crisis, Frontera, San Pablo, Madrid 2012, 78ss.

[7] Cf. SANNA, I., Karl Rahner, Teólogos del s. XX, San Pablo, Madrid 2006,53ss.

[8] FRANCISCO, Lumen Fidei. Carta Encíclica sobre la Fe, Roma 2013.

[9] Cf. ÍDEM, 50.

[10] Cf. ÍDEM, 57.

[11] Cf. TRIGO, P., Cómo relacionarnos humanizadoramente. Relaciones humanes entre persones y en la Sociedad, Gumilla, Caracas 2012.

[12] Cf. ÍDEM, 46.

[13] Cf. AA.VV., Mensaje Capitular. Capítulo General de la Orden de la Merced, Roma 2010.


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