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“La JMJ Rio 2013 fue más que el envío. Fue la primera misión”.


A un mes de finalizada la Jornada Mundial de la Juventud son muchos los testimonios, anécdotas y frutos de este encuentro. Para la delegación mercedaria de Chile fue una experiencia enriquecedora y así lo comparte Luis Carvajal Fuentes de la Pastoral Juvenil Mercedaria de Concepción.

Compartimos las palabras de Luis Carvajal Fuentes de la PJM Concepción:

"Probablemente, si se tuviera que escoger una imagen de reciente JMJ en Río, la ganadora sería la panorámica aérea de la playa de Copacabana durante la vigilia con el Papa Francisco, la noche previa a la misa de envío. Probablemente también, no refleje ni la décima parte de todo lo vivido esos días.

En la previa del viaje los planes eran muchos. La oferta era más que tentadora. Un invierno que para nosotros sería verano. El Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y las playas tropicales. Un itinerario oficial que incluía caminatas por la selva, conciertos, ciclos de cine, musicales y un sin número de otras actividades culturales para todos los gustos.

La realidad, al menos en mi caso, fue otra. Por motivos laborales no pude llegar antes ni quedarme un par de días después. Durante el encuentro, la lejanía entre el punto de alojamiento y la playa de Copacabana, donde eran los actos centrales, no dejaba tiempo más que para admirar el paisaje por las ventanas del bus o metro. Dos horas de ida y dos más de vuelta, por lo bajo. Y en el 90% de los casos ni pensar en ir sentado.

El “invierno que sería verano” no fue tal. No sé si hacía realmente frío o era sólo la consecuencia de estar bajo la lluvia que, por suave que fuese, al cabo de unas horas terminaba por mojar igual. Algo raro incluso para la época, según los propios brasileños.

Decir que nos faltaba la comida sería mentir. No obstante, lo ajustado de nuestra agenda hacía que de pronto no tuviéramos tiempo de comer. O quizás había tiempo, pero usarlo en eso hipotecaba la opción de una buena ubicación de cara a las actividades con el Papa. A ratos, el hambre y/o la sed se dejaban caer.

La seguridad igual era un tema. Sea por compromiso con sus padres o principalmente por los lazos afectivos con cada uno de los integrantes de la delegación, sufrimos cada vez que alguno faltaba. ¿Estará bien? ¿Dónde estará? ¿Con quién andará?. Hubo preocupación, miedo.

Volvamos ahora esa imagen de la playa de Copacabana colmada por más de 4 millones de peregrinos. ¿Qué tiene de especial esa foto? Soy un convencido de que el mérito no está en haber llenado la playa. La gracia está en que todas esas personas decidieron estar ahí. Cada uno con sus historias, viajando horas, días. En mi caso fueron las “vacaciones” menos descansadas que alguna vez haya tenido. Y muy seguramente no fui el único que volvió con un resfrío de aquellos. El Papa Francisco nos llama a “hacer discípulos entre todas las naciones”, a ir y ser misioneros. ¿No son acaso todas esas cargas (cansancio, frío, preocupación, hambre, etc.) marca registrada de un misionero? No podía ser de otra forma.

En lo personal, no cambio nada de lo vivido. ¿Quién siente cansancio cuando vas en un metro lleno de gente de distintos lugares del mundo compartiendo cantos, dinámicas o un simple saludo? ¿Importa el hambre cuando lo poco que había se compartía entre todos? ¿Importa la lluvia cuando estás con 4 millones de personas más cantando o rezando el Padre Nuestro, cada uno en un idioma distinto, pero todos unidos en un espíritu? ¿Qué más da preocuparse un rato, cuando sabes que si faltara uno de los que anda contigo la experiencia ya no sería igual?

La JMJ fue más que el envío. Fue la primera misión. Ahora vayamos y hagamos discípulos en nuestras naciones".

Luis Carvajal Fuentes (PJM - Concepción).

 

Puedes compartir tu experiencia en la JMJ Rio 2013 y escribirnos al mail provinciamercedariachile@gmail.com o comunicacionesweb@mercedarios.cl