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Mensaje final del IV Encuentro de Formadores Mercedarios


Del 5 al 10 de agosto se realizó en Lima, Perú, el IV Encuentro General de Formadores de la Orden de la Merced, instancia que reunió a religiosos mercedarios del mundo para reflexionar en torno a los desafíos en la formación religiosa. De este Encuentro surgen el mensaje final que compartimos a continuación:

Mensaje a la Familia Mercedaria de los Formadores de la Orden de la Merced  

Estimados hermanos y hermanas:

Los formadores de la Orden de la Merced, reunidos en Lima, saludamos a todos los hermanos con quienes compartimos el carisma de redención que San Pedro Nolasco nos dejó. En este Encuentro, que preside el Maestro General Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, sentimos a través de los religiosos y religiosas aquí presentes la vida que se desarrolla en las Provincias, Vicarías y Delegaciones. Nos ha enriquecido la presencia de los Provinciales de la Orden y las religiosas mercedarias (de la Caridad y del Niño Jesús) que nos recuerdan que somos una gran familia con un carisma común y una tarea conjunta. Y de manera especial nos impresiona el testimonio de los formadores de Camerún, Angola, Mozambique y la India, signo de la nueva vida de la Merced que abre un esperanzador camino en el continente africano y asiático.

Guiados por el lema del IV Encuentro General de Formadores Mercedarios, “La Merced en la Nueva Evangelización, una respuesta para la juventud de hoy”, hemos reflexionado acerca de la situación actual de la juventud y de la formación en la vida religiosa en relación con el gran desafío de la Nueva Evangelización que la Orden debe asumir en la Iglesia. Constatamos el problema de la falta de vocaciones en algunas regiones, alegrándonos con la vitalidad de la Orden en otros lugares, especialmente en África y Asia. Reflexionamos iluminados por el reciente Sínodo de la Nueva Evangelización, las palabras y los gestos del Papa Francisco en su primera visita a América para animar la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, en el contexto del Año de la Fe y teniendo en cuenta el próximo Jubileo de los 800 años de la fundación de la Orden.

La Evangelización es una dimensión esencial de la Iglesia: Dios nos convoca para compartir con otros “lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y tocado con nuestras manos en relación con la Palabra de la vida, [...] lo anunciamos ahora para que vivan en unión con nosotros como nosotros vivimos en unión con el Padre y con su Hijo Jesucristo [...] para que nuestra común alegría sea completa” (I Jn 1,1-4). Los mercedarios nos sentimos convocados con toda la Iglesia a renovar el encuentro personal con Cristo vivo, esencia de la Nueva Evangelización. Ésta se traduce en Misión Inter-gentes, a la cual ofrecemos el gesto mercedario de entregar alegremente la vida para que la Iglesia muestre al mundo el rostro misericordioso de Dios.

En la reflexión de este IV Encuentro, constatamos que debemos “ubicarnos” en la nueva cultura juvenil y cibernética que nos exige un nuevo estilo de propuesta vocacional y formativa. Debemos aprender a hacer camino con los jóvenes, como lo hizo el Señor con los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35) con una actitud de acompañamiento, que es parte esencial del visitar y redimir mercedario, y de testimonio de la fe, pues ella nos une a Cristo y hace presente en el mundo la radicalidad de su seguimiento.

Por esto, como conclusión, creemos que entre todos debemos acercarnos y estar presentes en el mundo juvenil, conociendo lo que realmente viven los jóvenes. Ellos, en su gran mayoría están muy lejos del anuncio formal del Evangelio y viven estilos nuevos de relación, de valores, de expectativas… con inmensas oportunidades y amenazas para su realización personal y colectiva. Debemos escucharles, compartir con ellos y acompañarles, con la autenticidad de vida como clave del diálogo.

Cada uno de ustedes, hermanos que llegan a la Merced, son un don de Dios que acogemos y valoramos en toda su riqueza personal. La Orden es también un don de Dios para la Iglesia y para el mundo, por eso nos comprometemos a ofrecerles un proceso de formación que les ayude al crecimiento personal y a la experiencia de Dios que llevan a una disponibilidad radical a entregar la vida por los cautivos (Proemio de las CA 1272).

También creemos que nuestras comunidades deben situar en el centro de su vida la cultura vocacional, no multiplicando las actividades, sino proponiendo la vocación como dimensión esencial de la vida de cada cristiano. Por lo tanto, toda acción pastoral tiene que ayudar a descubrir y seguir el proyecto de Dios para la propia vida.

Con ustedes, hermanos formandos, nos sentimos llamados a fortalecer la esperanza y el compromiso. La esperanza, porque vemos la acción de Dios que sigue acompañándonos, que nos regala y aumenta la fe y nos llama a servir a la humanidad en las realidades donde estamos hoy presentes como familia mercedaria. El compromiso, porque queremos fortalecer la formación inicial y permanente y la entrega apostólica, siendo así testigos de la Merced de Dios para los cautivos de hoy.

Nuestro reconocimiento agradecido al Gobierno General por convocarnos a este IV Encuentro de Formadores de toda la Orden. A la Provincia Mercedaria del Perú, les damos gracias por su gran acogida fraterna, a su Provincial Fr. Iván Gálvez León con su gobierno, a su equipo de formadores y a los formandos, por su colaboración para el éxito de este IV Encuentro. Dios bendiga a la Familia Mercedaria con su infinita gracia y Nuestra Santísima Madre de la Merced nos guíe hacia la entrega generosa de la propia vida.

 

Lima, 10 de agosto de 2013, a los 795 años de la fundación de la Orden.