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Saludo del Superior Provincial por los 795 años de fundación de la Orden de la Merced


Fray Ricardo Morales nos recuerda en su mensaje que "la fuerza de Nolasco en la fundación de nuestra Orden, nos permite ratificar que Dios no deja de derramar su potencia salvadora y liberadora en su Iglesia".

Lima, Agosto 09 de 2013

Estimados hermanos:

Celebrando un aniversario más de nuestra Orden,  los saludo en el Señor, esperando que cada uno de ustedes pueda vivir esta celebración, renovando su consagración y pertenencia a nuestra familia religiosa.

La mirada se vuelve al espacio originario de la Merced, para descubrir esos elementos primigenios que nos configuran como mercedarios. Sin duda que descubriremos una fuerza y una acción constante del Espíritu de Dios en hombres que se dejaron mover por este Espíritu, interpelados por los signos de los tiempos que reclamaban de ellos una respuesta.

Es necesario no perder de vista que la Orden surge en un contexto determinado, por lo tanto, es respuesta a una realidad que ciertamente lleva a nuestro Padre a movilizarse a favor de los cautivos.

Sabemos por la historia, que la situación de cautividad era una preocupación no sólo social, también desde el plano político y económico la cautividad se vinculaba con estructuras de sometimiento injustas y alienantes.

La respuesta de Nolasco evidentemente afecta el aspecto social de la cautividad, pero va más allá, no sólo es respuesta benéfica; parafraseando al Papa Francisco, no crea una “ONG medieval”.

Hay una inspiración del Espíritu Santo en Nolasco, como fruto y expresión de su vivencia cristiana. Es así que la tradición mercedaria ha ido trazando un paralelismo analógico, entre la acción carismática de Cristo Redentor y el compromiso carismático de Pedro Nolasco.

El Proemio de las Constituciones nos permite fundar esta opinión: “Como Dios Padre envió a su Hijo Jesucristo…envió a su siervo Pedro Nolasco”.  Es por tanto, el texto del Proemio una “clave hermenéutica” para comprender la acción inspiradora del Espíritu en la Orden y su despliegue misionero.

El carisma de Nuestro Padre nos permite entender la acción del Espíritu en él, este Espíritu es el protagonista que produce los movimientos en el sujeto que se deja movilizar por este. Además el carisma se recibe por la persona en un contexto histórico que lo condiciona.

Quisiera en esta celebración de nuestra Orden, que nos dejemos activar por este Espíritu, para que desde nuestros contextos apostólicos y misioneros, podamos movilizar con total fuerza la libertad que nos regaló Cristo. Que reconociendo lo signos de los tiempos, nos dejemos interpelar por ellos.

El aniversario de la fundación de nuestra Orden, nos debe colocar en esa constante histórica que corrobora la acción del Espíritu en el mundo.

La fuerza de Nolasco en la fundación de nuestra Orden, nos permite ratificar que Dios no deja de derramar su potencia salvadora y liberadora en su Iglesia.

En este año de la Fe, reconocemos en San Pedro Nolasco esa fuerte experiencia de confianza, que es certidumbre indefectible en Dios. Como nos dice Lumen Fidei en el número 15: “La fe cristiana es, por tanto, fe en el Amor pleno, en su poder eficaz, en su capacidad de transformar el mundo e iluminar el tiempo”.

Nolasco se fió de ese amor revelado en Cristo, fue capaz de creer incondicionalmente, y desde ahí pudo confiar que la realidad de cautividad podía ser distinta, que a pesar del pecado y la muerte, es posible iluminar desde la fe nuestro tiempo.

¡Cuánto pecado y mal a veces nos ahogan!, ¡cuánta impotencia frente a las injusticias!. Sin embargo, en este aniversario de nuestra Orden, mirando a Nolasco y su experiencia de Dios, renovémonos en la fe que nos permite reconocer que su luz “se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz”. Lumen Fidei Nº51

Confiamos en que esa luz de la fe siga iluminando nuestra familia religiosa, pues en la medida que nos sigamos abriendo a la acción del Espíritu, la esperanza nos proyectará hacia un futuro cierto.

En esta historia, que ya llega  casi a los 800 años, podemos decir con la Lumen Fidei: “el tiempo es siempre superior al espacio. El espacio cristaliza los procesos; el tiempo, en cambio, proyecta hacia el futuro el impulso a caminar con esperanza”.

Desde Lima, donde me encuentro participando en el IV encuentro de formadores de la Orden, vaya mi más afectuoso saludo y un bendecido cumpleaños más de nuestra familia religiosa.

 

En María de la Merced y a 795 años de la fundación de la Orden, fraternalmente,

 

Fr. Ricardo Basilio Morales Galindo, O. de M.

Provincial


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