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Saludo de Pascua de Resurrección del superior provincial, fray Mario Salas Becerra


El superior provincial, envío un saludo a los religiosos y a las comunidades mercedarias.

 “… Él también vio y creyó…”

 Estimados hermanos y hermanas:

            En primer lugar, vaya para ustedes un fraternal saludo y junto con ello desearles una ¡Feliz Pascua de Resurrección!, Permítanme también una pequeña reflexión personal de lo que celebramos por estos días.

“… Él también vio y creyó…” (Juan 20, 8) Con estas palabras el evangelista Juan, describe la profunda experiencia de descubrir que el Señor Jesús, el Maestro, aquel que los había llamado y al cual habían seguido aquellos tres años de ministerio, y que  además lo habían visto clavado en la cruz:  no estaba muerto y que el sepulcro, lugar donde depositaron su cuerpo el día anterior, estaba vacío.  Dios Padre lo había resucitado.

Vieron y creyeron en la Resurrección. No les bastó el testimonio de la María Magdalena, la primera testigo que experimentó esa alegría desbordante que la impulsa a correr y comunicar la gran noticia. El Amor por Jesús es el motor de esta alegría que inunda su corazón y que se desborda…

La lección del Evangelio del primer Domingo de Pascua es clara: Solo el amor puede hacernos Ver a Jesús en su nueva dimensión; solo quien primero acepta su camino de renuncia y de entrega puede compartir su vida nueva; fue la experiencia de María en un primer momento y la experiencia de Pedro y de los demás discípulos.

Inútil es, como Pedro, investigar, hurgar entre los lienzos, buscar explicaciones. La fe en la Pascua es una experiencia solo accesible a quienes escuchan el Evangelio del amor y lo llevan a la práctica.

El grano de trigo debe morir para dar fruto ( Juan 12, 24 ). Si no amamos, esta Pascua es vacía como aquella tumba. Si esta Pascua no nos hace más hermanos, sus palabras son mentirosas.

Si esta comunidad no vive y crece en el amor, si no pasa haciendo el bien y curando a los oprimidos, ¿cómo pretenderá dar testimonio de Cristo? ¿Y cómo lo podrá Ver y encontrar si Cristo sólo está donde "dos o tres se reúnen en su nombre" ? ( Mateo 18, 20 )

En la experiencia de los primeros discípulos y de la primera comunidad cristiana, el Ver tiene mucha importancia. Incluso gatillara el seguimiento de los primeros discípulos y el crecimiento de la comunidad cristiana primitiva. Así se refleja en el “…Vengan y vean…” del evangelio.  (Juan. 1, 39).

Desde este principio evangélico me atrevo a compartir algunas ideas para nuestra vida como religiosos y que  nos desafía a replantear nuestra propuesta vocacional. ¿Qué estamos comunicando?

En primer lugar, los quiero invitar a mirar hacia atrás y Ver nuestra historia vocacional ¿Qué Vimos o que encontramos en esta comunidad mercedaria, que nos ha permitido ser parte de esta familia religiosa? Si volvemos a Ver nuestra historia vocacional, probablemente encontremos el testimonio de alguna persona que marcó nuestra vida: algún religioso o religiosa que, al Ver su vida de entrega, despertó en nosotros la inquietud vocacional o un laico de nuestra comunidad que al Ver su compromiso  nos comunicó que era posible vivir una vida cotidiana entregada al prójimo.

La alegría Pascual de estos días, nos desafía a ir más allá de desearnos una “Feliz Pascua de Resurrección”, nos desafía a vivir una vida de cara a los hermanos, tratando de comunicar esa alegría. Eso contagia y atrae, eso de alguna manera estuvo presente en nuestra experiencia vocacional original, esos han de ser los desafíos de nuestra propuesta vocacional. Ser capaces de comunicar esa nueva vida que nos regala el Resucitado. ¿Cómo estoy dando testimonio de mi vida cristiana?, ¿Cómo doy testimonio de mi vida religiosa?, ¿Cómo estoy viviendo mi ministerio?, ¿Cómo reflejo en mí, la alegría de la Resurrección?, ¿Cómo mi comunidad es reflejo Pascual? ¿Cómo nuestra Provincia es reflejo de la Resurrección? Son preguntas que nos abren camino de crecimiento personal y comunitario. Iniciamos por estos días nuestro tiempo Pascual. Tiempo propicio para orar estas preguntas y para dialogar con el Resucitado.

Al finalizar este saludo  me atrevo a citar nuestro sueño de Provincia, que es fruto de nuestro último Capitulo Provincial y marcará de alguna manera el trabajo de estos próximos años.

 “Soñamos una comunidad religiosa mercedaria vivificada por la Gracia de Jesucristo, que experimente un crecimiento humano y una fraternidad evangélica basada en el dialogo respetuosos y paciente, ofreciendo al mundo un testimonio de vida redentora y creíble en el servicio de los cautivos”.  

Este es el sueño y camino que tenemos que recorrer en estos años como comunidad mercedaria. Con la certeza que no vamos solos por el camino, el Señor Jesús que está Vivo y que ha Resucitado. Camina con nosotros. 

A María de la Merced. Madre del Resucitado, encomendamos nuestra Provincia Mercedaria de Chile y  nuestra delegación de Angola.

 

Fraternalmente.

 

Fr. Mario Andrés Salas Becerra  O. de M.

Superior Provincial