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Mensaje del Superior Provincial en el aniversario de la Orden de la Merced


Estimados hermanos y hermanas:

             Vaya para ustedes un saludo fraterno en este día en que recordamos un año más de la Fundación de la Orden de la Merced. Es una hermosa oportunidad de volver a contemplar el sueño de este hombre que fue capaz de dejarlo todo y dar su vida por la libertad de otros.  

             La síntesis histórica de la Orden de la Merced así empieza a narrar la Fundación de la Orden. “Tras quince años de admirable misericordia de redimir cristianos cautivos, Pedro Nolasco y sus amigos, veían con preocupación que día a día los cautivos, no solo disminuían, sino que su número se acrecentaba desmesuradamente…”. La Fundación de la Orden de la Merced, por tanto, se realiza desde una profunda experiencia de servicio a los hermanos. Que debiera ser también, para todo mercedario su preocupación última, somos mercedarios, porque queremos servir a los hermanos, pero unos hermanos muy especiales, los cautivos.  

  En este contexto celebrativo, como es un nuevo aniversario de la Fundación de la Orden, cabe preguntarse entonces. ¿Qué tan presente están los cautivos en nuestros proyectos personales o comunitarios ?, ¿Cómo estoy gastando mi vida al servicio de los cautivos ?, ¿Cómo estoy viviendo el voto de Redención? Creo que una de las grandes tentaciones en nuestra vida religiosa mercedaria es pensar que los cautivos, están en un segundo o tercer plano de nuestras preocupaciones. ¿Donde están puestas nuestras preocupaciones?, ¿Están puestas en nuestro proyecto de provincia?  Permítanme en este punto recordar nuestro Objetivo General como provincia: “Avanzar hacia una comunidad religiosa mercedaria vivificada por la gracia de Jesucristo, que experimente un crecimiento humano y una fraternidad evangélica basada en el diálogo respetuoso y paciente, ofreciendo al mundo un testimonio de vida redentora y creíble en el servicio de los cautivos.” Caminamos como provincia hacia este objetivo, que solo conquistaremos, si nos dejamos tocar por Dios, que conduce nuestra historia.   Así como lo hizo nuestro Padre San Pedro Nolasco.

             Hoy, al estar cumpliendo 801 años de servicio Redentor, es bueno volver a lo más fundamental de nuestra espiritualidad. Hay que volver a subrayar que los cautivos están en el centro de nuestra labor. Ser capaces de “ver con preocupación”, la suerte de tantos y tantas que hoy sufren alguna cautividad y que le impiden creer en Jesucristo o que están inmerso en un ambiente hostil a la fe, que se los imposibilita.

 

            San Pedro Nolasco, como hombre de fe, es consiente que toda su labor nace del encuentro personal con Cristo y de ese profundo amor a María de la Merced. “…que iluminó su inteligencia y movió su voluntad para que convirtiera su grupo de laicos redentores en una orden religiosa Redentora que, con la aprobación de la Iglesia y la protección y amparo del rey de Aragón, continuara la gran obra de misericordia comenzada…” [1] o como lo expresara maravillosamente el Papa Benedicto XVI  “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”[2]

 

            Encuentro personal con Cristo, profundo Amor a María de la Merced y Servicio Redentor.  Debieran ser también para cada religioso los fundamentos de nuestra vida y todo nuestro quehacer redentor.

 

            Elevando una humilde oración a nuestra Madre de la Merced, Madre de los cautivos y Madre de los redentores. Me despido fraternalmente. Deseándoles un Feliz Aniversario de la Fundación de la Orden.

 

Fr. Mario Andrés Salas Becerra  O. de M.

Superior Provincial



[1] Síntesis histórica de la Orden de la Merced.

[2] Benedicto XVI, Carta enc. Deus Caritas est ( 25 de diciembre 2005), 1:AAS 98 (2006), 217


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