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El Papa Francisco confirma el nombre de San José en las plegarias eucarísticas II, III y IV del Misal Romano


El Decreto señala que san José es un "modelo ejemplar de la entrega humilde llevada a la perfección en la vida cristiana, y testimonio de las virtudes corrientes, sencillas y humanas, necesarias para que los hombres sean honestos y verdaderos seguidores de Cristo".

En virtud de las facultades concedidas por el sumo Pontífice Francisco, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó ayer un decreto, fechado el 1 de mayo (memoria de San José Obrero) por el cual dispone que en las Plegarias eucarísticas II, III y IV del Misal Romano, después de la Bienaventurada Virgen María, se mencione el nombre de su esposo San José. En castellano las fórmulas son:

 

-En la Plegaria Eucarística II: “Con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo San José, los apóstoles y...”-

 

-En la Plegaria Eucarística III: “Con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo San José, los apóstoles y los mártires...”.

 

-En la Plegaria Eucarística IV: “Con María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo San José, con los apóstoles y los santos...”

 

En el Decreto se lee: “Mediante el cuidado paterno de Jesús, San José de Nazaret, colocado como cabeza de la Familia del Señor, cumplió la misión recibida en la economía de la salvación y, uniéndose plenamente a los comienzos de los misterios de la salvación humana, se convirtió en modelo ejemplar de la entrega humilde llevada a la perfección en la vida cristiana, y en testigo de las virtudes corrientes, sencillas y humanas, necesarias para que los hombres sean honestos y verdaderos seguidores de Cristo”.

Por medio de estas virtudes, “este hombre Justo, que cuidó amorosamente de la Madre de Dios y se dedicó con alegría a la educación de Jesucristo, se convirtió en el custodio de los tesoros más preciosos de Dios Padre, y ha sido constantemente venerado por el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, como protector del cuerpo místico que es la Iglesia”.

“En la Iglesia Católica, los fieles han manifestado siempre una devoción ininterrumpida a San José, y han honrado solemne y constantemente la memoria del esposo castísimo de la Madre de Dios y Patrón celeste de toda la Iglesia, hasta el punto de que ya el beato Juan XXIII, durante el Concilio Ecuménico Vaticano II, decretó que se añadiera su nombre al antiquísimo Canon Romano. El Sumo Pontífice Benedicto XVI acogió con benevolencia y aprobó los devotos deseos que llegaron por escrito procedentes de múltiples lugares, y que ahora ha confirmado el Sumo Pontífice Francisco, confirmando la plenitud de la comunión de los Santos que, en un tiempo peregrinos junto a nosotros en el mundo, nos conducen a Cristo y nos unen a Él”.

Ver decreto

 

Fuente: Vatican.va